Hace pocas semanas estuve leyendo un artículo que parecía hecho para terraplanistas –seres proclives a creer en pajaritos preñados–, sugería que Argentina habría perdido aposta (adrede o a propósito) su partido final con España; por coincidencia, algo más tarde, me llegó una breve nota en las redes con un supuesto reclamo de los aficionados argentinos para que se repita el partido... Constaté así que hoy en día hay gente abierta a creer en todo, en cualquier adefesio (y en otro que sostenga lo contrario): ellos viven un estado de autoengaño.
Como decía un lector: “…hay gente dispuesta a aceptar cualquier bulo o falsedad. No sé qué pesa más, si el influjo de las redes o la falta de criterio. Estoy espeso –decía–, no entiendo nada. Antiguamente había un concepto que explicaba muchas cosas, se llamaba ‘paja mental’. La expresión creo que viene de la diferencia entre el grano –la sustancia– y la paja que se lleva el viento. Decía Borges en un cuento, que leemos la prensa diaria para olvidarla con la del día siguiente”. Una paja mental, de acuerdo con el RAE, es una elucubración carente de fundamento (la Academia considera que la mencionada es una expresión malsonante).
Aquello de separar el grano de la paja (proceso que es conocido como trilla o aventado) es necesario en los cereales de grano vestido (trigo, cebada, avena, centeno y arroz) cuyas semillas están fuertemente adheridas a sus envolturas. En esos granos, la cubierta (paja o cascarilla) no se desprende en forma natural durante la cosecha, por lo que se requiere trillar para soltarla y aventarla, eliminándola por diferencia de peso. En cereales como el maíz o el sorgo, el grano se desprende solo, no hace falta trillarlo.
Se dice “paja mental” porque describe un proceso complejo y repetitivo que estimula o entretiene la mente, pero que resulta improductivo y no lleva a ninguna acción concreta. Es el equivalente mental al placer onanista: una acción que se realiza a solas, que genera satisfacción fugaz y no produce ningún resultado práctico. La expresión se utiliza para referirse a cavilaciones infundadas, preocupaciones absurdas o teorías conspirativas que alguien imagina; implica perder el tiempo dándole vueltas a un problema hipotético o imaginando escenarios irreales. Representa, de acuerdo con el Wikcionario, una idea o afirmación de carácter especulativo, sin otro fin práctico que ofrecer placer a quien se le ha ocurrido abrigar ese tema.
Paja tiene varios significados; de las trece acepciones que reconoce el DLE, doce están relacionadas con las gramíneas. Para su caso, como lo explica Etimologías de Chile, paja viene del latín palea (m), que evoluciona hacia páxa que se escribe como paja. Pero la acepción octava es “masturbación”, y aquí la etimología varía; viene del verbo latino pascere que significaba “apacentar”, con el sentido de calmar, apaciguar, satisfacer o dar gusto. De pascere viene un verbo árabe andalusí con raigambre romance, páššaša, con el significado de halagar o acariciar y que parece haber sufrido la influencia del vocablo píšša, “pene” (o también, “picha”), que la hizo derivar a la voz mudéjar o morisca *pášša, como antecedente del término moderno paja.
Y continúa Etimologías: “en gallego ha pervivido el verbo apaxar que significa acariciar o manosear, que conservaría el sentido del andalusí. El vocablo se ha desarrollado y ha producido un interesante léxico derivado, como: pajear, pajero, pajillera, pajoso, y que está colonizando otras palabras como pajazo y pajote, dotándolas de nuevos significados coloquiales; incluso, hace que resulten ambiguas expresiones como “limpio de polvo y paja” o “paja brava”. En España, ha pasado a desterrar a su competidora: puñeta”.
En cuanto a la expresión “limpio de polvo y paja”, esta significa que algo se recibe íntegramente (como sería una ganancia neta, libre de impuestos) o que alguien ha quedado libre de culpas, deudas u otros cargos. En el pasado, los campesinos debían entregar parte de sus cosechas de cereales a los terratenientes o a la iglesia como pago de impuestos (o diezmos). Para que el grano fuera aceptado y estuviera listo para el consumo, debía entregarlo limpio de polvo (sin tierra) y paja (sin restos inútiles). Con el tiempo, la frase se popularizó en el lenguaje legal y cotidiano para referirse a aquello que quedaba libre de cargas o impurezas.
Pero paja no solo es un término relacionado con las gramíneas y la agricultura; tampoco es solo ese vocablo reconocido como grosero y malsonante cuyo equivalente en países del sur es manola, manuela o gayola… Paja o pajita, es ese tubo delgado utilizado para sorber líquidos que es como conocen en otras partes lo que llamamos sorbete en Ecuador. Paja puede significar –según dónde– sensación de aburrimiento o pereza; discurso jactancioso o engreído; mentira, engaño o falta de juicio; algo fácil, sencillo y hasta muy bueno…

