12 mayo 2026

Aterrizar, alunizar, acuatizar…

“Los astronautas de Artemis II aterrizan y concluyen una misión histórica que ha llevado a los humanos a la Luna más de 50 años después”. Titular del 11 de abril, de El País de España.

Así, justo como lo he entrecomillado en el epígrafe, rezaba el principal titular de la versión digital del medio referido, en el día señalado. ¿Había en su redacción algo incorrecto o, al menos, confuso o inadecuado? Pudiera decirse que, si los astronautas hicieron contacto inicial en el Océano Pacífico, no “aterrizaron” sino que, más bien, amerizaron (o amarizaron, si les suena preferible, pues ambas formas son aceptadas). Pero pudiera inferirse también que, curiosa y contradictoriamente, ese anuncio pudiera estar correctamente redactado, si el editor se refería a que la nave Orión se había posado en las aguas del Pacífico en su maniobra de retorno a la superficie de nuestro planeta, llamado Tierra. Así y todo, tampoco “han ido” a la Luna, sino a su entorno, a sus cercanías, es decir solo la han orbitado (y ni siquiera eso) y luego han regresado.

Lo correcto hubiera sido señalar que, aunque esa misión histórica había llevado a sus tripulantes al entorno de la Luna, estos no habían alunizado, porque no habían hecho contacto con la superficie del satélite…

Esta necesaria, aunque ausente, aclaración me ha hecho caer en cuenta de lo que reza en las primeras licencias o certificados que reciben los aviadores, luego de su inicial entrenamiento. Estas contienen una leyenda que dice textualmente: “Mono, multi, tierra”, por ejemplo; o, simplemente (y más probablemente), “Mono-motor tierra”, lo que implica que el piloto autorizado con esa certificación, solo ha efectuado su entrenamiento para despegar y aterrizar en tierra (es decir, en aeropuertos o en pistas de superficie dura) pero que no está expresamente autorizado para hacerlo desde y hacia el agua, como solo se lo puede hacer con aviones o aparatos anfibios, lo cual requiere y amerita otro tipo de entrenamiento y de certificación. En cuyo caso, la respectiva licencia dirá: “Mono, multi, tierra y agua” (Mono - Multi - Land & Sea, en inglés).

En efecto, eso de posarse en el agua, requiere un entrenamiento especial. Quizá fuera sencillo si solamente se tratara de operar en aguas tranquilas, sin olas y sin flujo (corriente), como en los ríos. La dificultad se presenta justamente en aprender a reconocer el sentido de las olas (en mares y lagos) o el sentido de la corriente de los ríos (a favor o en contra) para poder maniobrar en forma segura y acoderar (estacionar) la nave sin riesgos o inconvenientes. No puedo, en este punto, dejar de recordar el “recurso” de un viejo y ocurrido colega –que ya no está con nosotros– que solía conducir su automóvil sin tener una licencia vigente de manejo… Él contaba que cuando el representante de la autoridad le solicitaba exhibir su licencia de manejo, mostraba la de piloto comercial, con lo que en forma automática el oficial expresaba su sorpresa e inconformidad, reclamando su efectiva validez. Entonces el chusco colega, paciente y muy sagazmente replicaba: “Lea bien, señor policía; ahí mismo dice ‘mono, multi, tierra’… ¡tierra, carro, pues, cholito!”.

Con mis disculpas por la anterior digresión (que solo procura tener un carácter humorístico y personal), hago ciertas consideraciones respecto a la forma como se refiere la gente a los “contactos iniciales” en los viajes espaciales, en cuanto a su correcta nomenclatura: En la Tierra (así con mayúscula inicial por tratarse de un nombre propio) se “aterriza” (en ocasiones se lo hace mediante un acuatizaje; o, si se prefiere, amerizaje). En la Luna, obviamente, se aluniza; nunca se “aterriza” (las naves, si es que alunizan, se “posan” en la superficie lunar). No me martiriza todavía pensar en cómo se dirá correctamente en el futuro cuando nuestras naves, tripuladas o no, se posen en otros planetas. Tal vez a ello se lo llegue a llamar “planetizar” (o quizá no). A eso de “hacer contacto” en Marte quizá lo llamen “marterizar”; y así por ese orden…

Noto, en este punto, que –aunque pueda sonar inapropiado– el verbo aterrizar ha de ir adquiriendo, como de hecho ya está pasando, poco a poco, una novedosa acepción, no solo la de posarse en nuestro planeta (sea que se lo haga sobre tierra o sobre agua), sino la de posarse en cualquier otro cuerpo celeste. Esto va a ser más cómodo y práctico que el martirio de decir “marterizar “, por ejemplo… Ni qué pensar cómo se dirá cuando vayamos a otras estrellas, como a la cercana Alfa Centauro; imagino que, de cualquier manera, menos con el verbo reflexivo estrellarse (matarse, estamparse, quedar mal parado…). De paso, la Luna no es un planeta, los planetas giran alrededor de una estrella, que en nuestro caso se llama Sol. Los cuerpos celestes que giran alrededor de un planeta reciben el nombre de “satélites”. De nada.


Share/Bookmark

No hay comentarios.:

Publicar un comentario