14 abril 2026

Conócete a ti mismo

Un día, estando en Atenas, me propuse hacer una excursión a Meteora; esta incluía una visita a las ruinas del templo de Apolo en Delfos. Es el mismo lugar, avecinado al monte Parnaso, al que acudían los griegos para consultar al oráculo su fortuna. Tal vez no haya otro lugar en el mundo que haya sido construido y reconstruido tantas veces. Al final, luego de varias reedificaciones, Teodosio ordenó derrocarlo en 930 “en nombre de la cristiandad”. Las ruinas que conocí eran escombros que habían sido reubicados en 1938. Ahí, en el ‘pronaos’ del templo, cuentan que estaba esculpida una sentencia que ha acompañado a nuestra cultura desde los albores de su existencia: “Conócete a ti mismo. Atribuida a los llamados “siete sabios de Grecia”, esta será siempre una invitación a la moderación y el autoconocimiento. 

Su invención se atribuye, sin embargo, a varios de los filósofos presocráticos, que preferían abstenerse de hablar de ética y política, y optaron, por teorizar sobre el origen del Universo. El que sigue es un sumario resumen de sus biografías:

Heráclito de Éfeso (535 a.C. a 480 a.C.). Su vida y filosofía nos llegó a través de Diógenes Laercio. De familia noble y ermitaño; su obra es aforística. Conocido como “El oscuro o El enigmático. Su filosofía tiene un tinte oracular y paradójico; propone que todo cambia y todo fluye (Nadie se baña dos veces en el mismo río). Postula que todo se rige por el logos, vocablo con triple sentido (palabra, razón y discurso). Influyó en Platón y en Occidente. Sufría de hidropesía, la trató untándose estiércol y cuentan que murió devorado por unos perros…

Tales de Mileto (624 a.C. a 546 a.C.) Filósofo, matemático, geómetra y legislador griego. Considerado como uno de los siete sabios griegos; maestro de Anaximandro, propuso un Universo sin mitologías. Tales es el iniciador de la especulación científica y del pensamiento deductivo. Quizá de origen fenicio, pudo haber estado en Egipto. Platón cuenta, por boca de Sócrates, que distraído mirando las estrellas, cayó en un pozo. Escribió sobre solsticios y equinoccios. Buscaba siempre una explicación racional; se le atribuye el paso del mito hacia el logos. Aristóteles hizo referencia a sus creencias. Es considerado el primer verdadero filósofo de Occidente.

Pitágoras de Samos (570 a.C. a 490 a.C.). Fue un ascético; a su muerte fue venerado como santo. Fue filósofo y polímata, sus ideas y teorías se propagaron en la Magna Grecia e influenciaron en Occidente a través de Platón y Aristóteles. Vivió hasta los 80 años y estuvo envuelto en una bruma de leyenda. Fundó una escuela ético-política a sus 40 años, los iniciados hacían juramento y vivían como ascetas. Contribuyó al desarrollo matemático y al fortalecimiento del raciocinio filosófico. Se le atribuye, a más de su conocido teorema, la idea de la esfericidad de la Tierra, la teoría de las proporciones y la identidad de varias estrellas. Fue el primero en considerarse filósofo (amante de la filosofía). Influyó en Copérnico, Kepler y Newton. Alumno de Tales y Anaximandro; pudo haber ido a Fenicia, Egipto, Arabia, Babilonia y llegado a la India. Fue uno de los primeros en advertir que el lucero del alba era el mismo que el del atardecer.

Solón de Atenas (638 a.C. a 558 a.C.). Escritor, político, estadista y legislador ateniense; uno de los siete sabios de Grecia. Gobernó en un momento crítico producido por excesiva acumulación de riqueza en manos de pocos (¿suena familiar?); es famosa su constitución de 594 a.C que instauró profundas reformas para aliviar la condición de los pobres esclavizados por sus ingentes deudas. Procuró desvincular la acumulación del poder en base al linaje. Fue protagonista en la guerra entre Atenas y Megara que concluyó con la recuperación de Salamina. Sus posturas propendían la búsqueda del justo medio y la aplicación de la mesura. Dejó Atenas por diez años y regresó para ser elegido arconte y árbitro con poderes extraordinarios. La justicia, para Solón, debía respetar la libertad individual en arreglo con la paz común.

Sócrates (470 a 399 a.C). Era pequeño, de ojos saltones, nariz respingona y vientre prominente. Es uno de los más grandes representantes de la filosofía occidental. Fue maestro de Platón (el de las anchas espaldas), quien, a su vez, lo sería del estagirita (Aristóteles). No hay evidencia de que hubiera escrito nada; de su pensamiento se sabe por tres fuentes: los diálogos de Platón; las obras de Aristófanes y las de Jenofonte. Aunque patriota y profundamente religioso, fue acusado en su vejez de corromper a la juventud, alejándola de la democracia: fue condenado a beber cicuta.

Sócrates hizo de la filosofía una ciencia estructurada, un proyecto unificado. Su principal contribución fue el método dialéctico: verdadero arte de indagar. Hijo de un picapedrero y una comadrona, vivió en la parte final del siglo V a.C., la etapa más espléndida de la historia de Atenas; aprendió dialéctica y retórica de los sofistas, discípulo de Arquelao que lo introdujo a la física y a la moral. Se casó con una noble que, según cuentan, lo trataba muy mal… Era humilde y austero, llevó siempre la misma capa. Se distinguió por su agudeza y facilidad de palabra. A ello contribuyó con su fina ironía.


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