10 junio 2025

De carcomas, bromas y carenados

Pocos días después de la despedida de Mario Vargas Llosa, ganador del premio Nobel de literatura, encontré extractos de una entrevista que alguna vez le habían efectuado. Decía el escritor que: “La lectura inocula rebeldía en el espíritu humano; por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo. Ella es la más eficaz manera de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y convertir en posible lo imposible”.

Era la primera vez que encontraba esa palabra: “carcoma”. Si bien deduje del sentido general de la frase, que ella implicaba una incrustación invasiva o un proceso corrosivo –o quizá un tipo de afectación exterior, pertinaz y recurrente, hasta que lograba debilitar y destruir un determinado material–, se me ocurrió, antes de acudir al diccionario, que pudiera tratarse de un vocablo relacionado con el verbo “carcomer”; es decir, picar o dañar algún material en forma insistente hasta lograr debilitar, desmenuzar y destruir un determinado objeto.

 

Luego de una breve consulta descubrí que así, con esa voz, se conocía en otros países de habla hispana a la destructiva polilla; palabra esta que, sí bien se refiere a una pequeña mariposa de color dorado que gusta de devorar muebles de madera y otros elementos de construcción, es en algunos países vocablo de no muy recomendada utilización, pues es una forma coloquial para referirse a las meretrices... Sin embargo, y aunque lo dicho aclara el sentido de la frase de Vargas Llosa, es preciso advertir que tanto carcoma como polilla son insectos, aunque diferentes...

 

Lo que sigue, encontré en el internet, en un blog llamado Bolboreta: “Aunque hay quienes les encuentran semejanzas, ya que ambos causan daños importantes en la madera del hogar, la carcoma y la polilla son dos tipos diferentes de insecto. La carcoma es un insecto xilófago de color marrón oscuro que se alimenta de la madera en su interior, dejando a su paso pequeños agujeros y galerías. La polilla, por su parte, es un insecto lepidóptero de color marrón o blanco que se alimenta de las fibras de la madera, dejando orificios en su superficie.”

 

“Hay cierta confusión al identificar la carcoma y la polilla, ya que son insectos difíciles de distinguir. La primera se alimenta de madera, mientras que la segunda lo hace además con varios tejidos. La polilla tiene apariencia de mariposa; en cambio, la carcoma es muy pequeña y de un color y un aspecto más oscuro. La carcoma se reproduce dentro de la madera y se alimenta de ella, pero cuando crece busca salir; la polilla, vive dentro de la madera, por lo que es más invasiva. La carcoma hace un discreto ruido en su alimentación, al roer la madera.”

 

En resumen: la carcoma adulta mide de 2 a 7 mm de largo y, aunque algunas especies tienen alas, no vuelan. La carcoma hace agujeros para depositar los huevos y deja un polvo fino que es una mezcla de excremento y serrín; esta pasa por varias etapas hasta convertirse en insecto adulto. La polilla, mientras tanto, es un insecto delgado y aplanado de 7 a 8 mm de longitud; tiene alas grandes y coloridas, algunas con patrones de manchas o rayas; tiene tres pares de patas, pero débiles y no las usa para caminar: se desplaza con las alas; y pasa la mayor parte de su vida en forma de larva o gusano; se convierte en insecto adulto solo por corto tiempo.

 

Al oír de las carcomas, me ha sido inevitable no meditar en un tipo de crustáceo hermafrodita (el percebe) que vive adherido a los acantilados y rocas costaneras; este no tiene extremidades ni tampoco corazón, y tiende a incrustarse en la superficie inferior de los barcos. Por ello, estos deben someterse a complicadas tareas para limpiar esas adherencias. Tales labores se conocen como “carenaduras” (acción y efecto de carenar). Pero existe otro molusco conocido como “broma” que, dado lo dificultoso de extirparlo, no resulta ningún chiste conseguir una efectiva y total limpieza. Es una larva (en forma de gusano) que llega a medir de 20 a 30 cm.

 

La carenadura es determinante no solo para que el barco navegue con mayor velocidad y eficiencia, sino también para prolongar la vida útil de las embarcaciones. El carenado incluye tareas de limpieza, calafateo (reducir fugas), reparación y protección del casco contra la corrosión o las incrustaciones de organismos marinos, y otros daños. Es importante también efectuar trabajos de prevención, utilizando pinturas especiales para retardar el efecto de esas molestosas incrustaciones. La broma, o ‘taredo’, es en una especie de termita marina; muchos astilleros utilizan planchas de cobre para evitar que ella afecte la integridad de las naves.


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06 junio 2025

Las mega ciudades

Hoy hago un recuento de las veinte más populosas ciudades que hay en el mundo. Gracias a la naturaleza de lo que fuera mi oficio como aviador, tuve la suerte –o el privilegio– de haber “conocido” una gran mayoría de ellas. Entrecomillo eso de conocido con intención, pues no siempre aquello de haber estado en una ciudad equivale a “conocerla”. Los itinerarios de los pilotos no siempre nos dan oportunidad para visitar sus principales atracciones, o para apreciar y reconocer sus barrios, para disfrutar de las costumbres de su gente o de su comida.

Además, habrá ocasiones en que habiendo estado en un aeropuerto (me ha pasado en Moscú, Manchester o en Guangzhou), no podría decir que estuve en esas ciudades; y, por lo mismo y aunque lo repita, tampoco pudiera decir, por el mero hecho de haber estado en ellas, que las conozco. Para este caso, como resulta, hay verbos como ‘estar’ o ‘conocer’, que no solo son relativos sino enormemente inexactos. Pero aún hay algo más: de las veinte ciudades que aquí enumero (qué según una reseña actualizada de National Geographic son las ciudades más pobladas del mundo), existe un par en las que nunca he estado –y ni siquiera me he propuesto estar– pero he tenido la curiosa oportunidad de haberlas sobrevolado.

 

Al momento, alrededor de la mitad de la población mundial vive en ciudades, se estima que la tendencia –debido a la migración desde el campo– ha de ir cambiando para favorecer el segmento urbano. Por otra parte, la real población de una ciudad puede variar, no solo por la fuente de información, sino porque a veces se utiliza un concepto subjetivo (o una clasificación caprichosa) para determinar la población de las ciudades (es el caso de metrópolis como Los Ángeles o Nueva York, que no utilizan una medición que pudiéramos llamar global sino una para cada uno de sus distritos o boroughs). Un comentario adicional: por razones de densidad, tampoco la población es proporcional al área ocupada.

 

Así, siguiendo el método que usa NatGeo, enumeraré las ciudades más pobladas en sentido ascendente (de menos a más). Insisto que estos valores no reflejan la población total de las respectivas áreas conurbanas. Los datos están consignados en millones (M) de habitantes:

 

No. 20: Tianjin, China: 15.0 M. La visité múltiples veces por ser parte de la red de Great Wall Airlines (GWA); No. 19: Guangzhou, China: 15.2M. Estuve un par de veces en el aeropuerto de Cantón, en escala en los vuelos cargueros desde Milán a Tianjin (transporte de autos de alta gama); No. 18: Manila, Filipinas: 15.5 M. Vuelos regulares con pernocta mientras volé con Singapore Airlines (SIA); No. 17: Buenos Aires, Argentina: 16.1 M. Viajes por motivos personales. Además, vuelos regulares con pernocta para mi vieja aerolínea Ecuatoriana de Aviación (EEA); No. 16: Calcuta, India: 16.3 M. Vuelos con Air Atlanta Icelandic (AAI); No. 15: Estambul, Turquía: 16.6 M. Vuelos con SIA y AAI (traslado de peregrinos a La Meca); No. 14: Lagos, Nigeria: 17.6 M. Vuelos cargueros regulares desde Jeddah con AAI; No. 13: Kinshasa, RD Congo (antes Zaire): 18.3 M. Sobrevuelos en ruta Ámsterdam-Johannesburgo; No. 12: Karachi, Pakistán: 18.5 M. Numerosos vuelos, con y sin pernocta, con SIA y Air Atlanta; No. 11: Chongqing, China: 18.7 M. Solo sobrevuelo en ruta de Milán a Cantón.

 

No. 10: Osaka, Japón: 19.4 M. Vuelos regulares a Kansai con Korean Air (KAL) y por asuntos de negocios desde Singapore; No. 9: Mumbai (Bombay), India: 22.5 M. Vuelos regulares con SIA; No. 8: Pekín (Beijing), China: 23.0 M. Viaje personal, invitado por la embajada del Ecuador; No. 7: Ciudad de México: 23.3 M. Vuelos frecuentes de itinerario con Ecuatoriana; No. 6: São Paulo, Brasil: 23.5 M. Congreso de la OIP, en representación de Ecuador, y recepción del avión de Petroamazonas (mantenimiento en Sorocaba); No. 5: El Cairo, Egipto: 23.6 M. Vuelos regulares con escala en Dubai con SIA, visitas a las pirámides de Guiza y a la Esfinge; No. 4: Dhaka, Bangladesh: 25.0 M. Diferentes vuelos con estadía en la capital de los Banglas; No. 3: Shanghai, China: 30.7 M: Mi base y residencia por tres años con GWA y China Cargo; No. 2: Nueva Delhi, India: 35.0 M. Vuelos regulares con SIA; No. 1: Tokio, Japón: 37.5 M. Vuelos con Korean Air y SIA . 

 

Se aclara, finalmente, que el mayor conglomerado se encuentra en la cuenca del río Perla (alrededor de Cantón) con más de 50 M de personas.


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03 junio 2025

Que para qué leemos

Enfoquemos la pregunta (o, más bien, el aserto, ya que no he usado signos de interrogación). No digo “por qué”, en cuyo caso la respuesta pudiera ser algo más simple, como: porque nos gusta, porque tenemos la costumbre, porque entretiene, porque queremos utilizar mejor el tiempo. Pero leemos “para” cumplir con otros objetivos, como seguir una historia interesante, proporcionarnos un reto a nuestra cultura o imaginación, “vivir” una historia o argumento desde la perspectiva de otro (el autor), para descubrir formas más bellas o diferentes de decir, para encontrar nuevas ideas o argumentos en la vida, para reflexionar en temas diferentes; o, simplemente, para estimular nuestras inquietudes y procurar puntos de inspiración.

Pero, pudieran haber otros objetivos. Como serían: no sentirnos solos o sentirnos ocupados; o para hacer un uso del tiempo que nos haga sentir pendientes o distraídos con algo; para descubrir otras formas de contar una trama; para explorar nuevas técnicas, construir un argumento, conocer autores y obras nuevas; o tratar de entender el desarrollo y los recursos que se van utilizado en la literatura, para satisfacer el afán autodidacta de suplir la limitada información que nos dieron en el colegio. En suma: para tratar de ser más cultos… O quizá leamos para ayudarnos a disimular nuestra ignorancia y revelar que algo conocemos.

 

Lo hacemos también como una forma de compensación: reconocemos que nos interesa el pensamiento ajeno pero encontramos que hoy existe un exceso de ‘columnismo’ político. Algunos también lo hacemos para administrar mejor el tiempo y disfrutar mejor de nuestra edad (es el caso de quienes ya vivimos la vejez). Alguien dijo que en esa edad, en la senectud, hay misterio y confusión; así tendremos que: si soportamos mucha confusión nos sentiremos menos inquietos; si enfrentamos demasiados misterios, estaremos impelidos a tratarlos de resolver…

 

He dicho más arriba que “más cultos”, pero aquello pudiera constituir algo subjetivo, pudiera ser la impresión que uno puede o no puede causar. Lo ideal sería ser (no parecer) más sabio. Y ser sabio no es solo “saber más”, es ante todo saberse apoyar en lo que se aprende, en la acumulación de lo que se sabe, para aplicar mejor nuestra inteligencia. Esa sería la mejor, si no la única, manera de enfrentarnos a nuestros nuevos desafíos y de solucionar nuestros problemas, para contrarrestar así, las vicisitudes e imponderables que tiene la existencia. La buena lectura es un talismán: tiene el sortilegio de convertir lo cotidiano en excepcional.

 

Uno aprende que disfruta más cuando vive con pasión, pero la vida no solo es pasión, ni siempre nos da motivos para sentirla. Ahí es donde puede intervenir, como sucede en otras entretenciones, la literatura. Es curioso, ya que lo menciono, el sentido que tiene esa voz, la palabra “entretención”, que parecería sugerir –aunque no implique– que es lo que está en medio de dos tensiones (a pesar de la discrepante presencia de la ‘ese’ en su ortografía).

 

Alguien me dirá que para lo que he elegido como razón o propósito para la lectura, bastaría con el cine y aun con aquellos mini-videos que nos traen las redes sociales… “Con el cine pudiéramos hacer en dos horas lo que leyendo nos tomaría una semana” (o cincuenta horas de lectura), me dirán. Y, en cuanto a las redes, pudiéramos conseguir con ellas similares beneficios en cuestión de minutos… Yo les diría que no. Y no que no estoy muy seguro de ello, sino radicalmente que no. Soy de los que creen que la lectura es un placer puramente distinto, que se ejercita teniendo total y privativo control sobre su “tempo”. Nos detenemos para saborear una frase o una expresión que nos gusta, para aclarar un episodio o para plantearse un determinado silogismo. En los libros hay silencios (espacios) que permiten procesar ya sea el súbito giro de un episodio o la propuesta de un argumento. Leer es algo más que seguir unos renglones: es una invitación a la reflexión, una provocación continua…


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30 mayo 2025

El nuevo ‘Air Force One’ *

 * Escrito para AeroTime por Ian Molyneaux, y editado por Andy Murray. Con mi traducción y reedición en español. Tomado de la revista AeroTime.

Título original: Trump se embarca en un nuevo proyecto Air Force One, tras perder la paciencia con Boeing

Habiendo perdido su paciencia con Boeing, el presidente Trump se está ahora embarcando en su propio proyecto, para garantizar que tenga un nuevo Boeing 747-800 operativo hasta fin de año. Según The Wall Street Journal, el presidente se halla cada vez más frustrado con Boeing debido a los retrasos en la entrega de los dos nuevos aviones, conocidos como Air Force One, que ordenó durante su primer mandato. El 18 de febrero pasado, un funcionario de la presidencia admitió que el proyecto podría retrasarse hasta 2029, o incluso para más tarde, lo cual significaría que el actual presidente nunca pondría un pie en esos aviones.

 

Con esto en mente, el presidente y los funcionarios del gobierno han encargado a la empresa de tecnología L3Harris que revise un Boeing 747-800, utilizado anteriormente por el gobierno de Qatar, como una solución provisional. Fuentes autorizadas dijeron a The Wall Street Journal que el Boeing 747 catarí sería adaptado con tecnología avanzada, que pudiera ser adaptada, para que ese avión opere como Air Force One. Esta renovada "Reina de los Cielos" complementaría así a los dos aviones presidenciales, hoy existentes, de tipo Boeing 747-200, conocidos en defensa como VC-25A. **

 

En julio de 2024, Ted Colbert, Jefe de Defensa, Espacio y Seguridad de Boeing, admitió que la compañía estaba lidiando con problemas en la cadena de suministro; así como con la inflación y la fuerza laboral. Sin embargo, es poco probable que el nuevo B 747-800 modificado, satisfaga las necesidades específicas del presidente de los Estados Unidos; las mismas que incluyen sistemas avanzados de navegación, capacidades defensivas e instalaciones para reuniones de alto nivel o comunicaciones seguras. Los 747 que se utilizan para la operación Air Force One, cuentan con sistemas defensivos avanzados e instalaciones para proteger al presidente contra diversas amenazas, incluidos ataques con misiles o guerra electrónica.

 

En febrero de 2025, el presidente Trump desestimó la idea de que podría recurrir a Airbus para construir la próxima generación de aviones Air Force One. "No consideraría a Airbus. Podría comprar uno de otro país, tal vez, o conseguir uno de otra nacionalidad", dijo...

 

Con sede en Florida, L3Harris es un viejo socio de Boeing, habiendo suministrado aviónica avanzada y sistemas de misión a la compañía durante mucho tiempo. Las dos empresas han colaborado en múltiples proyectos conjuntos, incluyendo el entrenador T-7A Red Hawk, como también los modelos F-35 y F/A-18 Hornet de la Boeing.

 

Nota 1: El artículo menciona erróneamente a los VC-25B, pero esta designación equivale realmente a los 747-800, aviones de más moderna tecnología que ya fueron ordenados, y no los que vuelan actualmente.

 

Nota 2: Más que un asunto de paciencia, se trata de una cuestión de escrúpulos y de ética… Para una adquisición de este tipo –aunque fuera un regalo– la presidencia requiere de autorización del Congreso. Ya existen voces que argumentan que pudiera tratarse de una forma de soborno disimulado; tampoco se tiene claro, cual sería el destino del avión luego de que Trump dejara la presidencia. Se insinúa que se trataría de un regalo personal, y que para evitar el respectivo pago de impuestos, el aparato no sería registrado como propiedad de la operación Air Force One sino como un bien de propiedad de la Biblioteca del Gobierno.


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27 mayo 2025

Ecuatorianos que triunfan

Sí, bien sé, puede sonar despectivo (‘derogatorio’, como a uno de ellos escuché), pero la verdad es que eso de los “ecuatorianos que triunfan”, suele utilizarse para referirse a aquellos que han vivido unos pocos meses en Estados Unidos, han comprado su ropita, un parcito de zapatos de ensueño y vienen de la “yuni” hablando de una manera que los hace creer que pueden pasar por gringos… Hoy quiero hablarles de esos compatriotas que salen y le ponen empeño, sudor y sacrificio, nadie sabe lo duro que han tenido que pasarlo, “nos hacen quedar bien”, se destacan en su labor y compromiso, son el verdadero ejemplo que necesitamos…

Abro la sección deportiva de un medio europeo; y, lo que hallo me llena de satisfacción como ciudadano de este país. Mientras leo, procuro evitar que quienes están a mi lado se den cuenta, que me he puesto sentimental, de que me he emocionado… Dice Cole Palmer, delantero del Chelsea, club en el que juega Moisés Caicedo (“el niño Moi”, nuestro valioso mediocampista), al término del partido entre su equipo y el Liverpool, campeón de la liga inglesa: “Hoy me sentí con confianza, traté otras cosas, pases de primera, jugar hacia delante. Es que, cuando lo tienes a él (a Moisés), es como un sueño. Desde el principio de la temporada ha sido nuestro mejor jugador, él recupera las bolas todo el tiempo, es un tipo humilde, es bueno con todos; y todo el equipo le adora”…

 

Pienso en la edad de Caicedo, en sus humildes comienzos, jugando quizá descalzo; en los sacrificios de su familia para comprarle sus botines, en su adaptación al club que lo descubrió y lo formó, en su pase internacional al Brighton donde se exhibió como uno de los jugadores con más futuro en la Premier League, en sus primeros meses en Inglaterra luchando con la soledad y el idioma, o en su transfer al Chelsea por un cifra inimaginable, y no puedo sino sentir un enorme orgullo por él, por su familia, por el fútbol nacional, por el país entero…

 

Y, claro, compruebo que no solo que la mayoría de jugadores de nuestra selección juega en equipos “grandes”, sino que ellos se están destacando en el fútbol internacional. Ahí están: Piero Hincapié, jugando para el Bayer Leverkusen, uno de los mejores equipos alemanes; William Pacho, otro monstruo en la defensa, un verdadero mariscal, jugando nada menos que en uno de los finalistas de la Champions League, el PSG (Paris Saint Germain); y así por ese orden… No me olvido de Pervis Estupiñan, de Joel Ordóñez o Félix Arboleda; todos juntos forman lo que la prensa especializada internacional ya llama “la mejor defensa de América”.

 

Algo parecido sucede en las cocinas de los mejores restaurantes del mundo. Estoy leyendo The nasty bits del desaparecido cocinero y comunicador Anthony Bourdain, autor de libros como No Reservations y Kitchen Confidential, y no puedo sino sentir lo mismo al revisar sus impresiones respecto a nuestros cocineros. Bourdain los llama “parte de la columna vertebral del negocio de restaurantes americanos”. “Son, libra por libra, los mejores cocineros de New York”, dice. “Los mejores chefs fueron antes lavavajillas. Diablos, los mejores tipos fueron lavavajillas”… “A lo mejor no saben qué es un soubise, pero de seguro saben hacerlo súper bien hecho; tienen carácter. Puedo enseñar a cocinar pero no puedo enseñar eso: carácter”.

 

“No quiero faltar al respeto a mi alma mater, ella no nos impartió carácter, el deseo de trabajar con alma y corazón, de aprender y crecer, de ‘saber aguantar’…”Los he tratado (a los cocineros ecuatorianos) por treinta años. Me siento privilegiado, ellos me hicieron mejor, los he conocido y hemos trabajado juntos. Me siento honrado por su esfuerzo, por su trabajo duro y por su lealtad. Me han enriquecido con su música, con su comida; con los apodos feos que me pusieron, con su amabilidad y la fuerza de su empeño.”

 

“Dicen que América es “la tierra de la libertad” (the land of the free), termina Bourdain, pero, ¿qué sería de América, si no fuera por ellos, o por todos los demás; por todos los que fueron llegando?”…


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23 mayo 2025

Por qué no somos felices *

 * Escrito por Javier Cercas para El País Semanal

“Puede ser que el único antídoto eficaz contra la envidia consista en negarse en redondo a competir con nadie. Salvo con uno mismo”.

 

En una entrevista reciente, Eduard Fernández confiesa: “Me gustaría no ser envidioso, pero no lo conseguiré, así que lo asumes y ya está. Me digo: pero ¿de qué tengo envidia? ¡Si me va muy bien!”. Estas palabras demuestran que, además de ser un gran actor, Fernández debe de ser un tipo muy honesto: hay que serlo para decir una cosa así, porque quien confiesa que envidia, confiesa que se siente inferior; también, que no es un hombre particularmente feliz.

 

No pudiera serlo un envidioso. En La conquista de la felicidad, Bertrand Russell argumenta que una de las causas fundamentales de nuestra infelicidad es la envidia (otra, añadiría yo, es el miedo: por eso Walter Benjamin escribió que la felicidad consiste en vivir sin temor); el problema es que, igual que nadie es inmune al miedo, nadie es inmune a la envidia, una de las pasiones más arraigadas, sobre todo en sociedades que, como las nuestras, han llevado el espíritu de competición hasta el delirio (o hasta el ridículo). Pero no solo en las nuestras: Russell duda que Simeón el Estilita —quien a principios del siglo V pasó 37 años subido a la minúscula plataforma de una columna— hubiera estado muy satisfecho si se hubiera enterado que otro santo había pasado más tiempo que él en una plataforma todavía más minúscula. Es una duda razonable.

 

El envidioso no solo desea hacer daño al envidiado y poner en práctica su deseo —sobre todo si puede hacerlo con impunidad—, sino que se hace infeliz a sí mismo; esto emparenta la envidia con el odio: quien envidia, igual que quien odia, es como el que bebe un vaso de veneno creyendo que va a matar al otro; también la emparenta con el odio la insatisfacción crónica de ambos: su avidez universal. Como dice Russell, quien desea la gloria puede envidiar a Napoleón, pero Napoleón envidiaba a César, César envidiaba a Alejandro y Alejandro probablemente envidiaba a Hércules, que ni siquiera existió… El cine y la literatura le han dado muchas vueltas a este infortunio. En Amadeus, Miloš Forman dramatizó el calvario que atraviesa un triste, esforzado y mediocre Antonio Salieri a manos de la genialidad precoz, alegre y gamberra de Mozart.

 

Menos conocido, pero no menos memorable, es un relato también protagonizado por músicos, obra de Dino Buzzati: El músico envidioso. En él se refiere la historia de Gorgia, un compositor a quien todo le va tan bien como a Eduard Fernández —es famoso, tiene dinero, goza de buena salud y de excelente reputación—; su desgracia es que padece una envidia tan enfermiza que su mujer y sus amigos, apiadados de él, intentan ocultarle la aparición de un genio musical, y que, cuando el desdichado Gorgia lo descubre, y para colmo resulta que es un compositor de su misma edad, hasta entonces desconocido y despreciado por todos, se sume en una desesperación sin confines. El final del cuento es un retrato del infierno: para Gorgia, “toda alegría había acabado. Ni siquiera podía ofrecer ese dolor suyo a Dios, porque, ante esta clase de dolores, Dios se indigna”.

 

Russell piensa que un antídoto contra la envidia es la admiración: si Salieri y Gorgia hubieran admirado sin reservas a sus dos némesis, no solo hubieran sido menos desdichados; también hubieran sido mejores músicos, porque hubieran podido aprender de la superioridad de sus rivales. Puede ser. Pero también puede ser que el único antídoto eficaz contra la envidia consista en negarse en redondo a competir con nadie. Salvo con uno mismo.

 

¿Todo es pernicioso en la envidia? ¿Ésta solo acarrea calamidades? Optimista irredento, Russell piensa que no, que la pasión igualitaria, indisociable de la envidia, inspiró la democracia en la Grecia antigua (“Nadie debe sobresalir entre nosotros”, decían los ciudadanos de Éfeso, para escándalo de Heráclito) e inspira la democracia y el socialismo modernos. También piensa que la envidia es, en parte, la expresión inevitable de un “dolor heroico” —el dolor de quienes caminamos a ciegas en la noche— y que, para salir de esa oscuridad sin esperanza, el ser humano debe aprender a transcender su yo y a adquirir “la libertad del universo”. ¡Qué envidia!


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