04 agosto 2026

Gilgamesh y la Biblia

Con la ayuda de Inés Alban (IA) me permito resumir la sorprendente similitud entre los relatos de la Epopeya sumeria de Gilgamesh y del Génesis en la Biblia; tanto referentes al paraíso terrenal y al árbol del Bien y del Mal, cuanto a la historia del diluvio con sus respectivos actores: Gilgamesh y el patriarca Noé.

La Epopeya de Gilgamesh es bastante más antigua que la Biblia. Las versiones escritas más antiguas de Gilgamesh (en tablillas de arcilla), un poema épico sumerio, datan de entre 2100 y 1800 a.C. En contraste, los primeros textos hebreos del Antiguo Testamento se redactaron entre el 800 y 600 a.C. (al menos mil años después).  Por su antigüedad, varios historiadores concuerdan en que la tradición de Gilgamesh –y su relato de un gran diluvio– influyeron en las narraciones bíblicas posteriores, como la historia del Arca de Noé.

La serpiente y la manzana: en ambos textos, la serpiente actúa como un agente que arrebata la inmortalidad o la eterna juventud a los humanos. Sin embargo, la manzana no aparece en el texto bíblico original, y el objeto robado en Gilgamesh es una planta marina. El desglose de los elementos varía entre ambos textos:

La Serpiente: en Gilgamesh, el héroe logra obtener una planta mágica en el fondo del océano que devuelve la juventud a los ancianos. Al regresar, se detiene a bañarse en un estanque de agua fresca. Una serpiente huele el dulce aroma de la planta, la roba y se la come. Al instante, la serpiente muda su vieja piel por una más joven, explicando el mito de por qué las serpientes rejuvenecen, mientras el héroe llora al perder su oportunidad de ser inmortal. En el Génesis bíblico, la serpiente es descrita como un animal astuto; no se come el premio, sino que engaña con la palabra a Eva para que desobedezca a Dios. Así, la humanidad es expulsada del Jardín del Edén, perdiendo el hombre acceso al Árbol de la Vida y volviéndose mortal.

La Fruta Prohibida y la Manzana: en el texto de la Biblia nunca se menciona una manzana. El Génesis se refiere genéricamente al fruto del Árbol del conocimiento del bien y del mal. La idea de la manzana nació siglos después, por un juego de palabras en el latín medieval. La palabra latina malus significa tanto “mal” como manzana. Cuando la Biblia se tradujo al latín (la Vulgata), los encargados asociaron el fruto del mal con una manzana. En Gilgamesh, no hay tal fruta prohibida. El objeto de deseo es una planta espinosa (similar a un escaramujo o rosa marina) que crece en el abismo de las aguas: no estaba prohibida; el sabio Utnapishtim le revela el secreto a Gilgamesh, como regalo de consolación, por haber fallado unas pruebas.

Paralelo Cultural: los historiadores señalan que ambos relatos reflejan una obsesión de las culturas del antiguo Oriente Próximo por entender por qué los humanos somos mortales y envejecemos, usando a la serpiente como un símbolo universal de engaño, astucia y renovación.

Paralelismos sorprendentes entre los dos textos: el tema de las aves es una de las pruebas más claras de la conexión entre ambos textos. Tanto Noé como Utnapishtim (el héroe mesopotámico en Gilgamesh) usan aves para verificar si las aguas del diluvio han bajado y hay tierra firme. Sin embargo, el orden de las aves y los tipos utilizados varían en cada relato. Este es el orden en la Epopeya de Gilgamesh (Tablilla XI): Utnapishtim libera tres aves, espaciadas en el tiempo, una vez que su barca encalla en el monte Nisir: 1. La paloma es la primera en salir, al no encontrar dónde posarse, regresa; 2. Le sigue la golondrina. Tampoco halla tierra firme y regresa. 3. El cuervo es el último: ve que las aguas han disminuido, come, grazna, vuela de un lado hacia el otro y no regresa. Esto le indica a Utnapishtim que al fin es seguro desembarcar. 


El orden en la Biblia (Génesis 8): Noé libera varias aves desde el Arca encallada en el monte Ararat, pero el orden es diferente y repite una de las especies: 1. El cuervo es el primero en ser enviado, vuela de aquí para allá hasta que la tierra se seca, pero no trae información útil; 2. La paloma, al no hallar donde posar el pie, regresa al Arca; 3. La paloma (segundo intento), siete días después vuelve a salir, regresa al atardecer portando una rama verde de olivo en el pico (el famoso símbolo de la paz). 4. La paloma (tercer intento): Tras siete días, Noé la suelta por tercera vez y ya no regresa, confirmando que la Tierra es habitable. 


¿Por qué importa esto?: Para los historiadores, prueba que ambos mitos compartan la estrategia de lanzar un cuervo y una paloma para medir el nivel del agua; esto no es una coincidencia. Dado que las tablillas de Gilgamesh preceden por más de mil años al relato del Génesis, el consenso académico apunta a que el autor bíblico conocía el relato mesopotámico y lo adaptó bajo una perspectiva monoteísta.


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