03 noviembre 2026

Adolecer

Adolecer, con el sentido que le da el DRAE (caer enfermo, padecer de enfermedad o defecto), es un verbo caprichoso. Para empezar, no parece venir del latín, ni tampoco existir en otras lenguas del romance, con la sola excepción del gallego. Y quizá por ello, precisamente, es susceptible de un par de distorsiones. Una: asignarle la etimología de voces que aparentan estar relacionadas, pero con las que no comparte una misma raíz (como adolescente y adulto); y, otra, asignarle un significado ajeno –y sobre todo incorrecto–: carecer, o no disponer de (como cuando hablamos de no contar con medios, recursos, fondos, etc.).

En el primer caso, y de acuerdo con Etimologías de Chile, se “cae en la trampa de creer que ‘adolescente’ tiene una raíz o sentido próximo a ‘que adolece’ dada su similitud con las palabras dolencia o dolor. Y, consecuentemente, se acude a esta "etimología" como recurso retórico. Sin embargo, ambas palabras provienen de raíces etimológicas muy diversas: para el caso de adolescente –como también, de adulto–, estas voces derivan del verbo latino adolescere: crecer, desarrollarse. "Adolescente" deriva del participio presente que es activo; por tanto, es quien está todavía creciendo. Adulto deriva, en cambio, del participio pasado, significa por lo mismo, que se refiere a alguien que ha dejado de crecer: a quien ya ha crecido.

Aclara Etimologías, sin embargo, que el vocablo latino adolescens (o adulescens), de donde viene adolescente, no significaba entre los romanos 'adolescente', sino que designaba a un joven o mozo hasta que cumplía alrededor de 25 años, ya que luego pasaba a ser llamado iuvenis (joven) hasta el entorno de los 40. El latín adulescentia, por tanto, se debería traducir como “edad previa a la juventud”. Es evidente que en castellano el origen de adolecer (se) no es el latín adolescere, sino que es una formación propia sobre el étimo dolor o 'sufrimiento'. Las otras lenguas romances no tienen este verbo, pero sí cuentan con la voz adolescente.

El vocablo adolescente viene, como se reconoce desde la antigüedad romana, del participio latino adolescens que significa 'que crece', y que viene del presente adolesco (crezco), o del pasado adolevi (crecí), con el sentido de 'crecer, madurar, desarrollarse'. Es muy conocida la frase latina: “Adulescentes ab alescendo sic nominatos”: “A los jóvenes se les llama así porque están en el proceso de crecer” (Marco Terencio Varrón, escritor romano, 116 - 27 a.C.). Adultus por tanto significaría hombre 'que ha crecido'. El étimo (el verdadero origen) sería *ad-alesco, que querría decir alo/alesco ('nutrir, alimentar, hacer crecer'). Otros derivados de este étimo ('crecer'), serían los vocablos proles ('descendencia') y exoletum (‘que ha dejado de crecer').

En cuanto a la segunda distorsión de que hablamos en el primer párrafo, nótese que en el DRAE no solo que no existe una acepción con el sentido de carecer (falta o privación de algo), sino que no presenta un epígrafe etimológico. Es más: se sabe que, en ediciones anteriores del DRAE, había una advertencia en el sentido de que utilizar el verbo con ese sentido era incorrecto y desaconsejado. Por algo es que existe similar recomendación en el Diccionario de María Moliner, donde –luego de las diversas acepciones de la palabra adolecer–, la autora ha insertado una de sus NOTAS DE USO, con la siguiente leyenda: “Se emplea con frecuencia impropiamente con el significado de “carecer”, Ejemplo: ‘Adolece de principios morales’.”

No falta tampoco, en esto de encontrar una justificación para cualquier tipo de error o defecto, quien exime de incorrección a quienes utilizan el verbo adolecer con ese falso significado, el de carecer. Sostienen, quienes así lo hacen, que ese mismo sería el sentido original del verbo adolecer (estar privado o carecer de algo), y no solo en el latín sino en la mayoría de las demás lenguas del Romance; ya que aquello mismo vendría a significar justamente la condición de padecer una dolencia; es decir, que aquello no sería otra cosa que sufrir o soportar una “carencia de salud”… Esto es, en mi opinión, ¡algo realmente traído de los cabellos!

Semánticamente, en castellano se asocia con frecuencia adolecer con dolere, que significa enfermar, además de otros usos que figuran en el Diccionario Histórico. Como dice Nebrija: “adolecer viene de doler, como blanquecer de blanquear”. Actualmente significa: “padecer: sufrir de, estar aquejado de", pero siempre denota algo negativo. Sin embargo, la RAE rechaza el uso, cada vez más habitual, de “carecer de”. Ejemplo: “fulano adolece de honradez”, en lugar de “carece de honradez” (o “adolece de falta de honradez”).

En cuanto a la última acepción de ‘adolecer’ que presenta el DLE, 'compadecerse' –sentir lástima o hacer propio el dolor ajeno–, no estoy seguro que se la use ni siquiera en España. Jamás la hemos escuchado…


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