15 agosto 2014

La “destreza” de los zurdos

En mi entrada anterior remito información etimológica relacionada con la palabra “zurdo”. Allí puede notarse, en el segundo párrafo, de la supuesta “destreza” de quienes favorecen el uso de la mano izquierda. Nótese, en este caso, el aparente contrasentido que existe con la utilización de ese término, ya que la palabra destreza viene de “diestro”, que no sólo quiere decir “hábil o experto” sino también que “tiene tendencia natural y preferencia para usar la mano derecha”. A este respecto, la Academia incluye otras curiosas acepciones de la palabra diestro, como son “favorable, benigno y venturoso”…

Alguna vez aprendí que en italiano zurdo se decía “mancino” (se pronuncia “manchino”) y que curiosamente quería decir falso, engañoso o solapado, y también siniestro, funesto, malévolo o perverso. Al hacer una breve investigación de la etimología de palabras como “zurdo”, “diestro” y “destreza”, me he topado con conceptos y significados sorprendentes, a la vez que harto interesantes.

En efecto, la página electrónica de “etimologías de Chile” explica que… “La palabra ‘zurdo’ proviene del latín soccus, una especie de pantufla empleada por la mujeres y los comediantes. De hecho, soccus era el calzado que en el teatro romano antiguo llevaban los cómicos, a diferencia del coturno, con el que elevaban su estatura los trágicos. La palabra zocato, de la que deriva zurdo, se aplica al hombre torpe y obtuso. De aquí que, un zurdo es un torpe, un tonto, que no entiende lo que se dice.”

Respecto a “diestro” y “destreza”, he aquí lo que encuentro: “La palabra ‘destreza’ viene de diestro, sobre el sufijo –eza que indica cualidad. La palabra diestro viene del adjetivo latino dexter, que quiere decir diestro, del lado derecho, de cuya forma femenina viene diestra (antónimo de siniestra). Diestro (en la forma de su acusativo dextrum) significa derecho, que está a la derecha. Es propia de los augurios la asociación del lado derecho con un presagio favorable, así como también es vieja la asociación con la mano derecha, que en la mayoría de los casos es la mano más habilidosa. Dextra es en latín mano derecha. Otras palabras derivadas son diestra, destral (hacha pequeña que se maneja con la mano derecha), destreza, ambidextro”.

“Dexter se deriva de la raíz indoeuropea *dek- (tomar, aceptar) que también dio en latín el verbo docere, “enseñar” (de donde vienen docente, dócil, doctor, docto, ducho, doctrina y documento); el verbo decere, “ser apropiado” (de donde vienen decente y decencia); el sustantivo decus o decoris, “decoro, adorno” (de donde proceden decoro e indecoroso), el adjetivo dignus, “digno, merecedor” (que dio digno, dignatario, fidedigno y desdeñar) y el verbo discere, “aprender” (de donde vienen disciplina y discípulo)”.

La historia más interesante es la de la palabra ambidextro o ambidiestro, que es un adjetivo que literalmente quiere decir “que tiene dos diestras, o dos manos derechas”. Los ambidiestros no son necesariamente más “diestros”, ni son diestros con ambas manos; lo único que quiere decir es que manejan ambas manos con la misma habilidad y que no tienen preferencia por ninguna de ellas.

No es alto el porcentaje de zurdos que existen en el mundo. Es probable que la manera más fácil de identificarlos sea por la forma que utilizan los instrumentos de escritura manual. Esto, no obstante, no siempre es exacto ni inequívoco, debido a una cierta forma de pedagogía que todavía subsiste, pues muchos de los zurdos han sido enseñados a escribir con la mano derecha. De hecho, existen deportistas que favorecen su lado izquierdo pero que escriben sus notas con la mano derecha (diestra), que no es precisamente “la más diestra”…

Seattle

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La palabra “zurdo” *

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* Por Ricardo Soca
   Tomado y reeditado de “La palabra del día”

El 13 de agosto fue el Día Internacional del Zurdo, que se celebra en todo el mundo desde 1992 con el fin de concientizar a la gente sobre esa característica compartida por el 10% de la población mundial, que tiene sus inconvenientes pero también sus ventajas, como demuestran las hazañas de zurdos célebres como Messi, Maradona y el brasilero Roberto Carlos. O, si se prefiere, de Aristóteles, Miguel ángel y Benjamín Franklin.

Como ocurre con muchas conductas y actitudes, la zurdera es congénita, ya viene configurada en el cerebro desde la gestación. Hasta hace algunos años, se buscaba "curarla" atando la mano izquierda de los niños y obligándolos a escribir con la derecha, así como muchos pretenden, incluso hoy, "curar" la homosexualidad. La preferencia por el uso de la mano izquierda no es un defecto, ni una enfermedad, ni una minusvalía; los zurdos tienen la misma destreza de quienes no lo son, aunque los dispositivos que tienen que manejar cotidianamente (tijera, mouse, sacapuntas, reloj pulsera, comandos del automóvil) no estén configurados para ellos.

El cerebro tiene dos hemisferios exactamente iguales y que cumplen idénticas funciones en todos los mamíferos menos en el hombre. Para el 98% de las personas diestras, las funciones intelectuales que requieren un alto grado de organización, tales como el lenguaje, el razonamiento matemático y la habilidad musical residen en el hemisferio izquierdo, cuya circunvolución controla los movimientos del lado derecho del cuerpo. Por su parte, el hemisferio derecho, que controla la creatividad y el gusto artístico, entiende las metáforas y disfruta los chistes, se ocupa también de los movimientos del lado izquierdo del cuerpo.

Esta división de funciones, llamada "lateralización del cerebro", ocurre exclusivamente en los seres humanos. Algunos individuos, por razones que todavía se desconocen, nacen con el cerebro lateralizado a la inversa, con las funciones altamente organizadas situadas en el hemisferio derecho, lo que hace que el lado izquierdo del cuerpo sea en ellos dominante. Pero esto no significa que ambos hemisferios funcionen independientemente uno del otro puesto que, si así fuera, el funcionamiento de la personalidad se vería afectado. Por el contrario, las dos mitades del cerebro están unidas por una conexión por donde pasan más de doscientos millones de terminales nerviosos que las conectan como una gigantesca red de cables más compleja que el tendido telefónico de una gran ciudad. Esta conexión, llamada "cuerpo calloso", permite que el órgano funcione como una unidad perfectamente coordinada y sincronizada.

¿Por qué el cerebro del homo sapiens es el único que se lateraliza? ¿Por qué ocurre esto con los humanos y no con los demás animales? ¿Por qué no hay animales zurdos? En los últimos veinte años, la neurociencia ha alcanzado más conocimientos sobre el funcionamiento cerebral que todo lo que se sabía antes, pero todavía no ha logrado establecer con certeza la respuesta a esas preguntas.

La hipótesis más aceptada es que el cerebro se lateralizó con el surgimiento del lenguaje, una función que apareció por evolución hace unos 150/200.000 años, que permitió a ciertos simios homínidos convertirse en humanos, al abrir el camino al pensamiento abstracto, a la posibilidad de prever y planificar acontecimientos futuros, y luego al desarrollo de las matemáticas, la ciencia y las técnicas. La palabra zurdo, documentada en castellano desde 1475, está emparentada con el vasco zur 'avaro' y zurrun 'inflexible, pesado', según Corominas; parece estar asociada en sus orígenes a la torpeza que en cierta época se atribuía a los zurdos.

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13 agosto 2014

Una fábrica de hacer aviones

Había nacido en Detroit, Michigan, y le habían dado el mismo nombre que a su exitoso padre, este era un ingeniero alemán que había hecho mucho dinero en el negocio de la madera. Al volver de estudiar en Europa, el hijo se convenció que ya era hora de americanizar su nombre; entonces de Wilhelm Böing pasó a llamarse “William E. Boeing”, el mismo que más tarde sería el fundador de una sociedad que con el tiempo se convertiría en la empresa aeronáutica más grande del mundo.

William Boeing -hijo- también habría de dedicarse al negocio de la madera de construcción. Así adquirió extensos bosques cerca de Seattle y, mientras estaba allí, un día observó por primera vez un aparato volador. Desde entonces quedó encantado con la aviación y se propuso aprender a volar. Por lástima (aunque la fortuna no deja de tener sus paradojas) pronto tuvo que enfrentar los fastidiosos desperfectos del pequeño avión que se había comprado. Fue cuando descubrió que fabricarse uno nuevo le iba a tomar menos tiempo que esperar por los repuestos del que se hallaba imposibilitado…

Así, más o menos, empieza la historia de la Boeing hace casi un siglo. William Boeing inició su empresa y pronto vendió un medio centenar de aviones a la marina norteamericana (eran los tiempos de la Primera Guerra). Así nació también un servicio de correos que más tarde habría de convertirse en United Airlines. Cuando casi veinte años después el gobierno acusó al señor Boeing de monopolizar ciertas prácticas industriales, este no tuvo más alternativa que separar su imperio en varias empresas independientes. De ahí en adelante, la Compañía Boeing habría de dedicarse exclusivamente a la fabricación de aviones.

Poco antes de la Segunda Guerra, Boeing produjo el 314 Clipper, un aparato anfibio, considerado en sus días como el avión comercial más grande del mundo, con una capacidad de cerca de cien pasajeros. Pronto, el fabricante habría de desarrollar el 307 Stratoliner, el primer aparato con cabina presurizada, capaz de ascender hasta 20.000 pies. Durante la guerra la compañía se dedicó únicamente a la construcción de bombarderos y más tarde, una vez concluida esta, optó por la construcción del  Stratocruiser que vino a ser un desarrollo del B-29, la “Superfortaleza volante”.

Pero, la verdadera historia de Boeing, y su supremacía en el campo de la fabricación de aeronaves de transporte civil, realmente empieza a comienzos de la segunda mitad del siglo veinte. Es cuando la empresa empieza el desarrollo del 367-80 (del que ya habíamos hablado en una anterior entrada) que habría de dar paso al famoso y mundialmente conocido B-707. Es para mediados de los sesenta que Boeing decide involucrarse en la construcción de la primera aeronave de cabina ancha (wide body); así habría de nacer el más distinguible de todos los aviones en el cielo, un avión que transformaría la industria: el Boeing 747, el inigualable Jumbo.

Fue entonces que el fabricante decidió construir una nueva planta de ensamblaje en Everett, cincuenta kilómetros al norte de Seattle. Allí, en el campo de Paine Field, se habría de construir una fábrica cubierta que estaría llamada a ser la más grande del mundo. En 1968 el enorme edificio ya tenía una extensión de 43 acres (casi veinte hectáreas); luego, en 1980, fue ampliado a 63 para abastecer la producción del B-767; y fue finalmente agrandado en 1993 al increíble tamaño de 98 acres (400.000 metros cuadrados) para satisfacer la  producción del más grande bimotor de la era del jet, el primer “fly-by-wire” de la  Boeing: el “triple siete”.

Boeing Aircraft es ahora un monstruo de compañía. El año pasado sus ventas casi llegaron a los noventa billones de dólares (un billón equivale a mil millones) y es considerada como la empresa que más exporta desde los Estados Unidos. Cuando se visita Everett y se atraviesa cerca de las enormes puertas de ese fabuloso hangar, uno no puede sino sentirse diminuto, quizá sólo como un minúsculo remache en comparación con el tamaño total de uno de esos formidable aviones que se van ensamblando, en forma modular, en aquella enorme fábrica de producir aviones!

Seattle

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09 agosto 2014

Un autogol fiscalizado

Sí, yo creo que es una pena lo que ha pasado con el “Tin”. Me refiero a Agustín Delgado, el recordado delantero de la selección nacional convertido, por esas circunstancias (triquiñuelas?) que tiene el destino, en nuestro legislador y en fiscalizador de los hombres que gobiernan a nuestro pueblo: en asambleísta.

Es una lástima, porque -en un comprensible afán por justificar su importante posición como miembro de la Asamblea- habría solicitado que se le prepare un documento de carácter social para leerlo en el recinto legislativo (la otra posibilidad es la de que le hubieran pedido que tome la palabra y dé lectura a tal escrito, que alguien más lo habría preparado). Y es una lástima, porque el “Tin” -que se había convertido en un deportista tan querido- en lugar de hacer una presentación que justifique su participación, sólo consigue una lectura premiosa -verdaderamente humillante y tortuosa- que llena de desengaño y de tristeza.

¿Es esto culpa del ex-futbolista? Quizá sólo en parte. Y aquí calza, como anillo al dedo, aquel olvidado -pero tan sabio- aforismo de “zapatero a tus zapatos”. En este sentido, resulta paradójico que quien se hizo famoso por sus habilidades en el “área de candela” de los equipos contrarios, y que nos dio tantas alegrías como sobresaliente artillero de los equipos que un día alentamos, precisamente por sus toques magistrales, usando muchas veces ese artilugio llamado zapato, “meta las de andar” en un hemiciclo que alguien -que hoy le defiende a ultranza- alguna vez le hizo creer que, para llegar a él, sí se encontraba debidamente preparado…

Mucho de esto, es -en parte- falla del propio Agustín, porque si su intención fue hacer una presentación importante -y sobre todo, decente- en la Asamblea, debió primero cerciorarse y asegurarse de que él mismo entendía el contenido de lo que expresaba, él debió repasar su alocución y pedir que le ayuden a encontrar un válido y efectivo método para leer con agilidad y más claridad un texto con el que evidentemente no estaba familiarizado. Pero la mayor culpa es únicamente responsabilidad de sus propios asesores que, en su afán -ellos sí de justificar su probablemente onerosa contratación- le dieron a comer alcachofas sin haberle comentado previamente cómo debía de hacer para pasar aquel bocado.

Pero lo que más lástima y disgusto nos debe dar no es el disparate cometido, dislate comparable con errar un gol cantado frente a un arco desguarnecido, lo que realmente produce mayor desazón y pesadumbre, es esa inusitada defensa del legislador porque supuestamente su participación haya provocado esos comentarios, y no porque el asambleísta desnude su propia falta de capacidad, sino porque pertenece a una minoría, porque el congresista es de raza negra!

Creo que, en este punto, muchos de sus esforzados defensores se equivocan del medio a la mitad. Al honorable congresista lo han tomado en cuenta y se lo ataca -si es que efectivamente eso se hace- no porque pertenezca a una raza que desde siempre ha sido postergada y excluida, sino porque él evidencia que no está preparado para desempeñar sus delicadas funciones como asambleísta. Claro que en ese mismo predicamento se encuentra un alto porcentaje de sus propios colegas, miembros del parlamento, pero el punto que se elude es el de la real capacidad que parece estar ausente en la Asamblea para que aquellas gentes que “nos representan” y que han de elaborar nuestras leyes tengan la preparación y el nivel educacional mínimo que todos esperan.

El “gaffe” del Tin no es un desliz que sólo debe producir embarazo al propio protagonista, ni siquiera a los presuntos autores de este confuso documento -independientemente de cuál hubiese sido su intención-, no es siquiera un desacierto que avergüence a su propio partido o a la Asamblea, o a la raza que representa. El lamentable tropezón tiene la virtud de jalarnos de las orejas, de hacernos meditar en las serias limitaciones de nuestra educación y, de manera especial, en el incipiente nivel académico de nuestra clase política. Nos hace meditar en como se usa al pueblo, y en como ese burdo engaño se institucionaliza!

Seattle

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País de triple moral *

* Por Marlon Puertas
   Diario Hoy, 9 de agosto de 2014


"El discurso del Tin Delgado en la Asamblea ha pasado, para vergüenza nuestra, a la historia. Y no por lo que todo el mundo ya ha dicho en dizque profundos debates, que en realidad son un choque de intereses particulares, sino porque ha dejado en evidencia que seguimos siendo el mismo país lleno de complejos de siempre, y que somos incapaces de agarrar el tema con honestidad y seriedad, para intentar comenzar a sanar unas falencias profundas que nos impiden ser una nación de verdad.

Es una lástima. Cuando hay la oportunidad de plantearse discusiones serias sobre nuestras taras, todo termina convertido en quién lleva más agua para su molino. El remedo de debate acaba en quién aprovecha mejor la metida de pata del enemigo, para reivindicar con sus torpezas nuestro pretendida superioridad intelectual y moral -palabras grandes- en un campo de batalla lleno de soldados famélicos que solo quieren cobrar su venganza.

Lo sabemos todos. Ecuador es un país repleto de racismo, de intolerancia, de exclusión, de demagogia, de populismo, y de esa maldita pretensión de creer que quien no está con nosotros vale menos que un pepino. Y nada ha cambiado, desde entonces. Cambian los protagonistas, cambian las cúpulas, se modifican las formas, se alternan los apellidos, unos más castizos que otros, pero la actitud sigue siendo la misma; esa repudiable que entierra a los más débiles, pero los débiles auténticos, no aquellos que se embadurnan de fragilidad solo para su propia conveniencia.

Mientras tanto, de nada servirán las pretenciosas revoluciones que dejan intacta la división que ya parece eterna en una sociedad pequeñita, que, por lo menos en estas cuestiones básicas, debería tener firmado, hace años ya, un código de honor. No se trata de constituciones, no se necesita meter a la cárcel a nadie por esto. Solo se requiere aplicar lo que no está escrito y no lo está, porque no es necesario, pues se supone que seguimos siendo humanos y no unas bestias que se engullen unas a otras.

El hecho es que la doble moral nos ha quedado corta. Dependiendo de nuestra cómoda posición, adoptamos el discurso que convenga de acuerdo al momento histórico que nos ha tocado. Llegan entonces las modas de la inclusión, del respeto por las minorías sexuales, de los abrazos con los indios y los negros. Todo falso, déjenme decirles. Son imágenes repletas de hipocresía que siguen el guion trazado por una mente más despierta que ve más allá que el resto, y que el resto se esmera en imitar, sin cuestionar absolutamente nada.

Ecuador está repleto de gente que no sabe leer bien, y si sabe leer, no entiende nada de lo que lee. Y si alguien lo entiende, no lo cuestiona, porque nadie le enseñó que no todo lo que está escrito es la pura verdad.  Y si hay uno por allí que quiere cuestionar, se lo calla, porque hay uno más poderoso que le impuso el silencio, a las buenas o a las malas, pretendiendo que su genialidad sea la única que prevalezca. Y así podrá funcionar un país, pero jamás una nación."

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07 agosto 2014

Reflexiones de carretera

Un hecho innegable es la evidente mejora de las carreteras de nuestro país. Hoy se observan por doquier nuevas y mejores vías, caminos rectificados y modernizados; y puede comprobarse que, a más de ese permanente empeño por construir nuevas y mejores vías, las que ya existen se encuentran bien atendidas y en buen estado. Este asunto aporta comodidad al transporte, lo hace más seguro y ahorra tiempo a los usuarios; permite disfrutar en mejor forma los paseos y aprovechar del paisaje.

La mejora física de las carreteras nacionales debería, no obstante, estar acompañada de un redoblado esfuerzo por educar a los usuarios con el propósito de mejorar, asimismo, la cultura vial en nuestro país. Cuando este esfuerzo se coordine y ponga en práctica, se han de disfrutar en mejor forma los beneficios, los caminos han de hacerse más seguros y el mismo tránsito ha de fluir con mejor orden y efectividad. Vayan aquí unas pocas observaciones a lo que ya existe y hacia lo que se pudiera mejorar:

De mis últimos desplazamientos fuera del país, he podido apreciar como existe en otros países una clara disposición para que los vehículos pesados se movilicen única y exclusivamente por el carril de la derecha. Ese es el caso de las rutas que hay en el Brasil, por ejemplo. Ahí los camiones y más vehículos de ejes múltiples sólo pueden transitar por el carril de la derecha; ocupan el que queda a su izquierda exclusivamente para rebasar y siempre y cuando no exista ningún vehículo liviano transitando por el carril que han de ocupar temporalmente. Una vez que han efectuado esa maniobra, regresan inmediatamente a su carril original.

Estoy hablando de carreteras que no son autopistas en este caso. Estas vías, por lo general, tienen dos carriles en cada sentido, con la particularidad de que su trazado no siempre sigue un idéntico recorrido. En otras palabras, hay ocasiones en que la vía de ida va hacia un lado del río o la depresión que intenta seguir, y la vía de regreso ha sido construida justamente al otro lado de ese mismo accidente geográfico. Este método hace a la vía mucho más segura, evita los adelantamientos temerarios y los accidentes imprevistos, y ayuda a que la movilización tenga un ritmo más ágil y uniforme.

Pero, lo que ahí más llama la atención es la construcción, en ciertos trechos, de un tercer carril para uso exclusivo de los vehículos pesados. Con esto se consigue una  mayor cuota de seguridad en las maniobras de adelantamiento, tanto para los mismos camiones y vehículos de ejes múltiples cuanto para los vehículos menores que encuentran la vía más libre y expedita. En resumen, puede advertirse la existencia de un sistema destinado a hacer más ágil y seguro el transporte de los vehículos más vulnerables: los constituidos por el parque automotor menor.

Algo que hoy no se encuentra debidamente atendido es la provisión de suficientes pasos peatonales sobre las vías de alta velocidad. Además, la gente lamentablemente no ha desarrollado la cultura de usarlos adecuadamente. Por doquiera que uno va, encuentra que, en los lugares en que se los ha instalado, la gente prefiere evitar su utilización y optar por carreras a través de las vías que ponen en riesgo la seguridad vehicular y, principalmente, sus propias vidas. En este sentido, mucho ayudaría la construcción de vallas sobre los parterres para que se obstaculice dicha temeraria costumbre.

Otro asunto que merece atención es la instalación de estaciones de servicio y puestos de auxilio en muchas de las vías, especialmente en las recién terminadas, con lo que se ofrecería una mayor seguridad a los usuarios de tales caminos. Pero no todo merece una crítica, por constructiva que esta sea; si en algo se ha adelantado de manera importante en los últimos años, es en señalización y en la instalación de dispositivos que hagan más eficiente, cómoda y segura la movilización vehicular (rótulos, semáforos, marcas, rachas, etc.). Todo esto es mejor apreciado en las horas nocturnas, cuando estos útiles y efectivos implementos ofrecen una excelente ayuda para una más segura movilización.

Seattle

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