10 marzo 2017

Mujeres a los pedales *

* Tomado de la revista AeroTime, con mi traducción y edición

Imagínese a un hombre y a una mujer trabajando en un avión. En qué piensa? En una azafata y en un capitán, ¿verdad? Quién puede culparle. Sólo existe una en veinte posibilidades de encontrar un vuelo con una mujer como uno de los pilotos. Pero, ¿por qué es que hay tan pocas mujeres piloteando aviones? Tan lejos como en 1986, un portavoz de la Asociación de Pilotos (ALPA) declaraba que la razón para que hubiera sólo dos mujeres al mando de los Boeing 747, era porque "las mujeres piloto eran un fenómeno relativamente reciente y a que todo en la industria aeronáutica se hacía sobre la base de jerarquía y antigüedad (seniority)".

Los tiempos cambian y con ello la percepción de igualdad. Se supondría que ambos géneros deberían tener cuotas similares en las posiciones de piloto. Los números, por lástima, no reflejan dicha equidad. Hay líneas con un contingente femenino alto, pero ello sucede sólo en compañías regionales o en operadoras con menos de cien pilotos. En las grandes aerolíneas el porcentaje es desalentador: un pobre 4%. ¿Por qué tan bajo?

Ser piloto en los 60s o 70s era casi como convertirse en astronauta. El hecho de que volar en esos tiempos era un lujo y de que el número de personas que lo intentaba era muy pequeño, probablemente reforzaba el prestigio de ser aviador. Mirando los pósters de aviación de esos años, se aprecia que existía una visible división de roles entre hombres y mujeres en la industria. Las chicas se presentaban como sonrientes auxiliares de vuelo, llevando una bandeja. Los hombres, mientras tanto, aparecían con su solemne expresión junto a leyendas inspiradas en la milicia para que su trabajo se viera como más atractivo.

Tal separación pudo haber inspirado ciertos recelos entre las mujeres que soñaban con pilotear un avión. El más común era que ese era un club exclusivo para hombres. "Los medios refuerzan dichos estereotipos exhibiendo a los pilotos como varones ejerciendo un oficio masculino (fuerza física y psicológica, horas de trabajo largas y no regulares, elevado estatus y trabajo prestigioso, altos salarios, etc.)", comentó un representante del Instituto de Equidad de Género.

Asimismo, una piloto retirada mencionó que las cosas han cambiado desde que ella ingresó a Northwest Airlines como la cuarta mujer piloto en 1981. "Ya había unas 60 mujeres piloto en otras aerolíneas en 1980; pero empresas como Northwest y Delta no contrataban mujeres, tal vez porque estaban conformadas por rígidos pilotos ex militares que no creían que las mujeres pudieran desempeñarse. Los hombres no querían (y aún no quieren) que las mujeres volemos. Se creía que había que ser macho para poder ejercer la actividad. Y el hecho de que las mujeres pudieran hacerlo les hacía sentirse menos importantes y lastimaba sus egos".

No es difícil imaginar las dudas que se presentaban en las damas que optaban por la carrera de la aviación, dejando la familia por largos períodos, volando a lugares distantes, sin ver a sus hijos crecer y estando ausentes de los hechos importantes. "Combinar la familia con la carrera fue un desafío, pero se lo podía hacer", sostuvo otra de las entrevistadas. "Era más duro en los viejos tiempos, los chequeos eran más difíciles, los capitanes nos retaban cuando entrábamos en la cabina de mando, con advertencias o con abusos verbales".

Aunque el derecho femenino a volar es hoy algo reconocido, muchas mujeres han tenido que luchar por ello. Fue el caso de una australiana que tuvo que pelear su caso de discriminación de género con Ansett en 1980. Luego de haber descubierto su pasión por el oficio y de volar muchas horas como instructora de vuelo, ella trató de aplicar por una posición en esa aerolínea y no se conformó ni renunció a su aspiración cuando empezó a recibir continuas negativas. Le dijeron que "no era suficientemente fuerte, que entraría en pánico con facilidad, que se llenaría de hijos y que luego no se volvería ni a presentar"...

El camino fue más dificultoso para las mujeres piloto en el pasado. Hoy, una profesional de Ryanair se siente mejor aceptada y, por lo mismo, mucho más cómoda. "Sólo recibo voces de aliento, tanto de capitanes como de pasajeros, que a menudo hacen buenos comentarios luego del aterrizaje. Cuando escucho volar un avión, siento orgullo y sé que puedo ejercer ese trabajo; por eso les digo a las que sueñan que no se desilusionen. Mientras más mujeres pilotos existamos, más mujeres se darán cuenta de que pueden hacerlo". Sólo el tiempo dirá si la abundancia de ejemplos es capaz de crear un efecto de avalancha que dé como resultado más diversidad de género en las cabinas de mando.

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07 marzo 2017

De humos y significados

En días pasados revisé un artículo del columnista Leonardo Valencia que, con el título "El humo de los diccionarios", se publicó en el diario El Universo. Me pareció estimulante que se subraye una inquietud que se viene expresando últimamente: que la Academia de la Lengua -con su diccionario y autoridad- no siempre está en condición de sancionar qué voces deben o no utilizarse; y que, más bien, debe desarrollar un propósito, que es el de indagar con qué sentido se utilizan ciertos términos en los distintos -y tan diversos- lugares que conforman el inagotable mundo de la hispanidad. Por ello, me permití -por vía epistolar- hacer un par de comentarios y observaciones al antes mencionado columnista:

Estimado Leonardo:

Me ha parecido muy interesante su inquietud semántica relativa a la palabra "botado". Soy un quiteño de sesenta y cinco años; y, aunque he vivido la mitad de mi vida fuera del país (tuve un oficio itinerante: piloto de aerolínea), no he escuchado el término en ninguna otra parte. Por lo menos no con el mismo sentido. A mis años quizá he dejado de escuchar esa voz, al menos con la asiduidad con que quizá se la usaba en la casa de mi abuela (ahí se decía "medio botado"), pero coincido que hay en la expresión un cariz de lugar abandonado, descuidado, proclive a la sorpresa si uno anda en solitario; en fin , un sitio inseguro, desatendido, propicio a la presencia de roedores y de alimañas, que sugiere algo desolado, con algo de basural.

Efectivamente, el diccionario no incluye esta acepción nuestra (no estoy seguro si estamos hablando de un "quiteñismo", de una expresión de la serranía, o de un "ecuatorianismo"); los significados que reconoce, o que por lo menos menciona, son todos regionales o coloquiales. Es más, aquellos sugieren sentidos tan disímiles como: generoso, pródigo, abundante, perfecto o afluente. También menciona otros significados, de tono más bien derogatorio, como barato, asequible, desprestigiado o de mala fama. Pero, de lugar abandonado, peligroso o inseguro, como los basurales o nuestras quebradas y cañadas, nada, nadita de nada...

Cuando tengo este tipo de inquietudes, suelo acudir a una maravillosa herramienta que un buen día me obsequiaron unos buenos amigos; se trata de los tres tomos de "El habla del Ecuador", verdadero diccionario de "ecuatorianismos" del inolvidable Carlos Joaquín Córdova, de quien tengo el orgullo de haber sido su amigo (era padre de un concuñado mío). Ahí encuentro referencia a la voz botado, aunque reconozco que para Carlos Joaquín tiene además un sentido relacionado con el expósito (el recién nacido abandonado o confiado a un convento o a alguna institución benéfica). Quizá por ello, sugiere él, se da la relación con abandonado.

Transcribo la indagación de mi referencia:

Botado, da. adj. Expósito, abandonado, hijo de la piedra. // 2. Infeliz, ruin. // 3. Dicho de un lugar: Desierto, abandonado, solo: "Los ejercicios los hacíamos en El Ejido, sitio botado por esos años", J. Paz y Miño, (El Com., 26/dic/71).

El sentido dado a botado (continúa Carlos Joaquín) como sinónimo de expósito es traslaticio y objetivo por el hecho de que a la criatura a la que se la abandona o bota (v. botar) en los portales, zaguanes, portones de iglesia, se la echa así por dolorosa decisión, o por acto criminal. Pero luego se recoge al recién nacido en casa asistencial para su crianza y educación futuras. Por la misma razón anterior, con sentido extensivo en la 2a.

Hasta aquí la explicación del prestigioso lingüista. En cuanto a la otra voz de su sugerencia (botar) la referencia es demasiado larga y quizá no sea de su interés. A excepción quizá de la expresión "botar la piedra", figura vulgar para referir la satisfacción del deseo sexual (Tomo I, página 212). En todo caso, barrunto si esto de botado no estará emparentado con botadero, otro de nuestros ecuatorianismos y si ambos usos no estarán de alguna manera relacionados.

Sí, hay humo en los diccionarios, pero también, y más, puede haberlo en el habla popular...

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03 marzo 2017

Interpretaciones y motivos

Creo pertenecer a esa extraña cofradía de los lectores impenitentes. A veces me pregunto ¿por qué leo?, o ¿para qué leer? Reflexiono y me respondo, que lo hago para entretenerme, para aprender, para disfrutar de una historia o de algo nuevo, para gozar de esa especie de vida paralela que contiene una trama que nos tiene pendientes de su desarrollo y desenlace. Reconozco, sin embargo, que muy pocas veces profundizo en cuál pudo haber sido el sentido escondido de la narración, en cuál pudo haber sido la intención -si alguna tuvo el autor- de su mensaje. Además, recabo en que la lectura es un acto solitario que nos expone a la interpretación subjetiva, e incluso a la equivocación.

En "Cómo leer y por qué", Harold Bloom, un crítico literario norteamericano, hace un visionario compendio de ciertas obras que a su juicio deberíamos tratar de leer en nuestra vida. Claro que es una apreciación centrada en la influencia de nuestra civilización occidental y, por lo mismo, de nuestra literatura; pero la intención de su libro no es la que el lector imagina, no es la de enseñarnos una técnica o una metodología de cómo leer, sino más bien la de cómo tratar de escudriñar cuál es el sentido, el tema escondido de la obra literaria, más allá de lo que parece su trama, la misma que -en cierto modo- no es más que una sutil máscara, una especie de pretexto para esconder el mensaje o la real intención.

Yo no había meditado en cuál pudiera ser el espíritu central de la novela por excelencia, aquella que es considerada no sólo como la más destacada entre las escritas en habla hispana, sino como el paradigma y obra cimera de la literatura universal, la historia del "Don Quijote de la Mancha". Es probable que nadie se haya anticipado a la propuesta de Bloom: la de que El Quijote no es la historia de un alucinado que había leído demasiados libros de caballería y que anduvo empeñado en realizar un periplo lleno de hazañas y demenciales aventuras; tampoco un empecinado itinerario de gestas y más vicisitudes que surgen de la fortuna o de las calenturientas fiebres a que puede someternos la sinrazón.

El Quijote, simple y llanamente, es la historia de la amistad entre dos hombres, dos tipos que saben escucharse, que se quieren y, además, se admiran entre sí, que saben respetarse con reciprocidad. El Quijote es la historia de dos amigos que se saben distintos y que se proponen acompañarse para enfrentar riesgos y aventuras, reales o inventadas, para "desfacer" agravios y entuertos, es decir peligros y amenazas, producidos por fuerza de las circunstancias o por aquellos predicamentos en los que nos involucra nuestra propia y traicionera imaginación.

Para Alonso Quijano "el toque está en desatinar sin motivo"; lo que equivaldría a decir que la gracia está en hacer locuras o travesuras sin razones que las justifiquen (bien decía un viejo amigo mío de profesión, que "lo lindo de la vida son los excesos"...). Sería una manera de que sólo así Dulcinea entienda que "si ello puede hacerse en seco, qué cosas no podrían hacerse cuando en mojado?" Bloom subraya que "aunque en el Quijote pasa prácticamente todo lo que puede pasar, lo más importante son las conversaciones que Sancho y Don Quijote no cesan de mantener”... Por ello es que "aun en los momentos más feroces, ambos practican una cortesía inquebrantable, y escuchándose aprenden constantemente. Y al escuchar cambian."

Sostiene Bloom, aunque discrepo, que siempre hay algo equívoco en la amistad entre dos hombres; que, por lo mismo, esa amistad es imposible de concretar. Cree él que no existe, en cambio, tal limitación en la amistad entre las mujeres. Mas, siguiendo su propio discurso yo interpreto que cualquier relación es factible, en la medida de que exista vocación de escucha, simpatía o afecto, y mutua atención a lo que es valioso y prioritario en los valores de los otros.

Este sería el gran mérito cervantino, según Bloom, el retrato de "dos almas excepcionales que se escuchan, se aman y se respetan mutuamente". Mientras tanto, nosotros "aprendemos a encariñarnos con ambos personajes y, a través de ello, a conocernos a nosotros mismos". A fin de cuentas, todos tenemos algo de Quijotes, pero algo tenemos
también del humilde Sancho...

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27 febrero 2017

Accidentes, accidentes... *

* Tomado de Aviation Voice, con mi edición y traducción.

Podemos admitir que los viajes aéreos se han convertido en algo al alcance de casi todo el mundo; y también que los fabricantes de aeronaves han hecho todo lo posible por satisfacer la creciente demanda y convertir nuestros vuelos en algo tan seguro como fuera posible. Desgraciadamente, desde el primer vuelo en 1903, la historia de la transportación aérea ha registrado más de mil accidentes fatales. Aun aceptando que el viaje aéreo sea la forma más segura de transporte, los accidentes aéreos todavía ocurren y tienen por lo general fatales desenlaces. El más trágico cobró la vida de casi seiscientas personas.

Aquí presentamos un recuento de las tragedias más conocidas. Como bien se sabe, una aeronave es una combinación de diferentes sistemas modernos impulsada por poderosos motores; sin embargo, todavía no puede despegar y aterrizar sin un piloto que esté a bordo. A veces un pequeño error cometido mientras se opera uno de estos enormes aparatos puede ocasionar catastróficas consecuencias. Por lo mismo, los factores humanos han participado en las causas del 93 % de los accidentes aéreos. Esta vez les comentamos de los ocho accidentes con más fatalidades en la historia de la aviación:

8. Fuerza Aérea Iraní - 275 muertos. El 19 de febrero de 2003 un avión que transportaba tropas en una misión con carácter desconocido, se estrelló en malas condiciones meteorológicas contra una montaña de 4.000 metros, cerca de Kerman, no hubo sobrevivientes.

7. Irán Air, vuelo 655 - 290 muertos. Sucedió durante la guerra Irán - Iraq en el verano de 1988,  por una mala interpretación en las comunicaciones. El portaaviones USS Vincennes, que operaba en el Golfo Pérsico, derribó con un misil a un Airbus A300 que volaba entre Dubai y Teherán. Los Estados Unidos no admitieron su error y ni siquiera ofrecieron una disculpa a las familias de los 290 pasajeros que estuvieron a bordo. Sin embargo, el gobierno americano pago casi 62 millones de dólares en compensaciones.

6. Saudía, vuelo 163 - 301 muertos. En agosto de 1980 un Lockheed L-1011 que se dirigía a Jeddah, hizo una parada en Riyadh. Poco después del despegue se presentó un incendio en el compartimento de carga. Los pilotos decidieron regresar e hicieron un aterrizaje de emergencia. Por desgracia, todos los ocupantes fallecieron por inhalación de humo antes que los bomberos pudieran llegar. Parece que el fuego empezó por la presencia de cocinetas de butano utilizadas por peregrinos musulmanes, debido a sus restricciones de dieta. Desde el accidente la aerolínea ha prohibido su transportación pero igual la gente los lleva para preparar té.

5. Air India, vuelo 182 - 329 fallecidos. En junio de 1985, una bomba explotó a 31.000 pies a bordo de un Boeing 747 que volaba entre Montreal y Londres. El avión cayó en el Atlántico cerca de las costas de Irlanda. Fue la primera bomba contra un 747 y el mayor asesinato en masa en la historia canadiense. Fue el ataque terrorista con mayor número de fatalidades involucrando a un avión hasta los ataques del 11 de septiembre.

4. Aerolíneas Turcas, vuelo 981 - 346 muertos. En 1974 el avión volaba de Estambul a Londres con una parada intermedia en París. Sin embargo, el Douglas DC-10 no llegó a su destino y se estrelló en un bosque en las afueras de París. Todos los 346 ocupantes perecieron. La causa fue por descompresión pues un maletero marroquí no pudo interpretar unas instrucciones de embalaje que estaban en inglés. Un seguro explotó en medio vuelo y afectó a los controles del avión. De acuerdo con algunas fuentes, todavía representa el cuarto accidente más fatídico de la historia de la aviación; es el mayor que involucre a un DC-10; el segundo sin sobrevivientes; el mayor ocurrido en Francia y el segundo peor en Europa.

3. Charkhi Dadri, choque en vuelo - 349 víctimas. Fue el resultado de una colisión en vuelo entre un Boeing 747 de Arabia Saudí y un IL-76 de Kazakhstan Airlines. El choque ocurrió a 60 kilómetros de Delhi. El avión de Kazakhstan cambió de altura sin permiso, como resultado lastimó el ala del Boeing 747. La investigación reveló el mal inglés del piloto de Kazakhstan.

2. Japan Airlines, vuelo 123 - 520 muertos. El 12 de agosto de 1985, doce minutos luego del despegue, un Boeing 747 sufrió una descompresión explosiva y se estrelló 32 minutos más tarde a 100 kilómetros de Tokyo dejando solo cuatro sobrevivientes. La explosión fue ocasionada por una reparación defectuosa realizada por Boeing luego de un golpe en la cola, durante un aterrizaje, siete años atrás. Es el peor accidente que involucre a un solo avión, el peor en el Japón y el segundo más fatal entre los del Boeing 747.

1. Desastre de Tenerife - 583 muertos. Este terrible y absurdo choque se produjo en 1977 en el aeropuerto de Tenerife. Casi 600 personas perdieron sus vidas como resultado de una colisión entre dos aviones durante el despegue. Esta historia trágica involucró a dos Boeing 747 pertenecientes a KLM y Pan Am. Ambos aviones se encontraban en Tenerife pues habían sido desviados por culpa de un ataque terrorista ocurrido el día anterior en Gran Canaria. Los aviones se encontraron entre sí en baja visibilidad y no pudieron evitar la colisión.

De acuerdo con el reporte oficial, la investigación reveló que la causa fue la decisión del capitán de KLM de despegar sin autorización del control de tráfico aéreo. El piloto creía haber sido autorizado debido a un malentendido entre la tripulación y la torre de control. Este es el peor accidente de la historia de la aviación.

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24 febrero 2017

Defecto o selección automática?

He leído este último martes, en el diario El País de España, un interesante artículo relacionado con la dieta mediterránea. Se refiere al pernicioso efecto que pudiera tener la ingestión de pan blanco en nuestra dieta alimenticia. Como sugiere el título de la nota periodística, ingerir cualquier tipo de pan blanco, aquel elaborado con harinas refinadas, equivaldría a tomar una dosis de glucosa directamente. "Conviene saber -dice el médico entrevistado- que la harina es fundamentalmente un almidón, y que nuestro cuerpo es super-eficiente transformando el almidón en azúcar".

No obstante, lo que me ha llamado la atención es algo que ha expresado el médico entrevistado. Esto ha sucedido cuando el facultativo ha manifestado que no existen estrategias adecuadas de salud pública para construir una sociedad más sana; así es como en los sitios públicos
, ha indicado el galeno, bien pudieran, como ejemplo, ofrecernos pan integral "por defecto" y no, como se hace ahora, pan blanco en lugar del pan antes recomendado. Conjeturo que el especialista tradujo directamente del inglés y dijo "por defecto" en lugar de "by default" que, dicho sea de paso, es una de esas maneras inglesas de expresarse que no siempre tiene una exacta traducción cuando se compara con el español.

Para empezar, "default" es ya de por sí una palabra que tiene diversos y hasta contradictorios sentidos en esa lengua sajona. Si alguien incumple una obligación crediticia, no asiste a una citación judicial o se hace cargo de una posición que requiere reemplazo porque ha sido abandonada (la presidencia de un club, por ejemplo), se dice que se encuentra en "default" o "by default". No obstante, cuando más se utiliza la palabra, es para identificar algún tipo de parámetro que es utilizado en el mundo de la automatización, o de la tecnología, para indicar que algún modo o ajuste (“setting”) ha sido escogido directa y automáticamente por el sistema, como consecuencia de su propio diseño.

Esto sucede, por muestra de ejemplo, cuando el ordenador escoge un tipo de letra (font) sin que haya existido selección previa por parte del usuario. Como se advertirá, y en relación con lo expresado por el entrevistado al que hacemos referencia, resulta inapropiado -e inclusive contradictorio- utilizar la expresión "por defecto" cuando la idea es expresar el mismo sentido de "by default". En la mayoría de los casos sería preferible decir "por diseño" o (aunque suene más largo) "por selección automática". En cuanto al ejemplo del pan blanco, arriba mencionado, quizá lo más adecuado sea referirnos a ello con la expresión "por costumbre". Nótese, en este último caso, cómo cambia radicalmente el sentido de lo que se quiere decir si se emplea "por defecto"... Es más, creo que ni siquiera se logra entender cuál es el sentido que quiso tener la oración.

En el mundo moderno, hoy en día, existe un sin fin de conveniencias o artilugios (creo que, sin querer, estoy traduciendo literalmente "conveniences" y "features") que han sido asignados para nuestro uso y comodidad como consecuencia de la bondad de la arquitectura del diseño; adviértase, por ejemplo, cómo las luces se apagan con solo retirar la llave del coche (antes se hubieran quedado prendidas, con la consecuente descarga de la batería) o cómo el seguro de las puertas se activa con tan sólo encender el motor del vehículo. Estos asuntos pasan no "por defecto" ni "por costumbre", sino simplemente por la arquitectura del diseño.

La palabra "defecto" implica, por otra parte, más bien algo erróneo o equivocado; insinúa una cierta carencia o irregularidad; algo que no está bien, que se debe corregir. No es, por lo mismo, la palabra que posee el sentido de lo que queremos expresar cuando se trata de traducir la expresión inglesa de "by default". Por eso, cuando en casos como este, surge una duda o inquietud, prefiero consultar el diccionario Merriam-Webster; sólo hace falta teclear las primeras letras y la aplicación se hace cargo del resto. Y creo que todo pasa "by default"...

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21 febrero 2017

Sensación de fraude

Hiede! Hay un tufo rancio y nauseabundo que pulula por doquier. Fucha, qué espantosa fetidez! Pero, lo que más molesta no es aquel efluvio pestilente, lo que asombra e inquina es cómo lo han hecho; la forma tan torpe y tan burda. Hoy, en un mundo de tanto avance e impensables adelantos de la tecnología, lo que nos descompone es comprobar la estulticia y la chambonada con que lo hicieron, la estupidez con que actuaron. Es el chapucero reino de la más desprolija y absurda estolidez. Es que… no se puede aceptar ni comprender!

Pocas horas luego de terminados los comicios, varios testimonios gráficos dan cuenta de la evidente sustracción de actas electorales y de su posterior reemplazo por nuevas actas adulteradas, como parte de un esquema obtuso y fraudulento. El episodio se ha repetido en distintos lugares del país; son paquetes que contienen actas encontradas en basurales, lo que solo puede significar una cosa: las actas auténticas, las verdaderas, las que contenían el símbolo de la voluntad de la gente, fueron en forma vergonzosa suplantadas con otros ficticios documentos que fueron fraguados con aviesa intención.

Y es que… ¿qué podía esperarse de un organismo que, lejos de actuar sin favoritismos e imparcialidad, estaba integrado por simpatizantes de quien ha dicho en forma recurrente que es el jefe de “todas” las funciones del Estado? ¿Qué podía esperarse de una entidad que estaba constituida en su totalidad por simpatizantes del régimen y que, como es fácil presumir y sospechar, iban a actuar con tendenciosa preferencia cuando se requiera de su juicio imparcial a la hora de responder a la confianza de la mayoría del país? Porque, ¿qué esperábamos, si el juez ya tenía un criterio anticipado, si podía ser fácilmente influenciado? Recalco, ¿qué podíamos esperar como país?

Claro que también es probable que el intento de estafa no haya sido fruto de una maniobra oficial; en otras palabras, que aquellas muestras de indócil pillaje, que se han denunciado por todas partes, no hayan sido sino traviesos y mostrencos gestos desesperados de unos pocos y aislados representantes de una facción que nunca debió actuar en forma tal que no haya podido ser supervisada. Era esa diligencia -y esa garantía- la que la ciudadanía estaba convencida que era lo mínimo que debía procurarnos la autoridad electoral.

Ya se sabía que la cancha estaba inclinada; pero, por lo mismo, por básica delicadeza, por un elemental sentido de integridad (y por qué no decirlo, hasta por guardar las apariencias o por la imagen internacional, y hasta para refregar en la cara a todos aquellos que siempre manifiestan sus sospechas), el Comité Nacional Electoral estaba en la obligación de depurar sus métodos y protocolos para evitar que estas irregularidades sucedan. Bien vale aquello conocido de que “en el arca abierta el justo peca”. Por eso precisamente, lo que se temía parece que sucedió. Fue resultado de poner al ratón a cuidar del queso!

Mientras tanto, la gente ha empezado a expresar su inquietud y rechazo, al comprobar que no se han entregado con la debida oportunidad los resultados definitivos. Es más, basados en los resultados estimados a boca de urna y en el conteo proporcionado por una entidad confiable, como es Participación Ciudadana, la gente esperaba que se confirme aquello de lo que se hallaba persuadida: que estaban ya definidas unas claras tendencias y que pronto se confirmaría un parecido resultado por parte de la autoridad electoral.

Mas parece que esa voluntad y predisposición no constituían la principal preocupación del organismo en referencia; ha quedado claro que no gozaba de autonomía y menos de imparcialidad. Lo que ahora se observa es un claro ambiente de confusa provocación, la ciudadanía se encuentra en las calles expresando su inconformidad e indignación. Es que ella no quiere resultados amañados, fabricados con remiendos y al apuro, maniobras desesperadas y espurias, apuntaladas en el compromiso político o la urgencia. En suma, el retorno a aquel método del pasado que ya se creía olvidado, aquel de “avisa cuántos votos hacen falta para enviarte”. Y todo, entre gallos y medianoche…

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