01 abril 2017

Alcahuetear, una fea palabra

Existe una palabra de la que se abusa con frecuencia en el ambiente político nacional; es más, parece que se ha ido convirtiendo en una forma de referirse a un modo de encubrimiento relacionado con la impunidad. Se refiere a una manera de actuar con perniciosa lenidad; de actuar con excesiva benignidad, magnanimidad o "blandura para exigir el cumplimiento de los deberes o para castigar las faltas" -como lo define el diccionario-. Pero… ¿se puede hablar de magnanimidad cuando se incumple un deber administrativo? ¿Es posible ser "benigno" cuando se perjudica al Estado o a la sociedad? ¿Es lícito actuar con blandura cuando se debería ser intransigente con ciertas faltas execrables?

En efecto, las palabras "alcahuetear" (o alcahuetar) y "alcahuete" (o alcahueta) se han ido convirtiendo, poco a poco, en parte indispensable del léxico mínimo de nuestros funcionarios y políticos. No sé, sin embargo, si se ha caído en cuenta que su utilización debería relacionarse, más bien, con asuntos de carácter amoroso, especialmente cuando adquieren un cariz  disimulado o subrepticio. ¿Hay algo de prohibido, ilícito o escondido en unas relaciones?, ¿alguien interviene para tapar, disimular o facilitar esas irregulares o no permitidas acciones?; entonces, es cuando alguien se propone conjugar aquel manido verbo, ese de "alcahuetear".

Pero alcahuetear es una fea palabra y tachar a alguien de” alcahuete” puede serlo aún más. El DRAE define alcahuete como aquella "persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita"; aunque incluye también a la "persona que encubre u oculta algo", pero creo que cuando se la utiliza en forma más apropiada es cuando la usamos para referirnos a alguien que promueve y facilita una relación de carácter íntimo o afectivo -incluya o no un elemento sexual-, y permite o hace posible que esta se desarrolle o se mantenga en secreto o en la clandestinidad.

En lo personal, estoy persuadido que alcahuete es una palabra malsonante, casi equivalente a la de "caficho" (del lunfardo cafisho) o proxeneta, aquel rufián que obtiene beneficio de la prostitución o que se dedica a traficar y a obtener rédito del ejercicio del llamado "oficio más antiguo del mundo". He de convenir en que su femenino, alcahueta, se usa especialmente para referirse a quien protege algo indebido o que, por lo menos, actúa como "celestina". Este es el nombre de un personaje de una comedia atribuida a Fernando de Rojas; allí la Celestina es una antigua meretriz que oficia de hechicera y alcahueta: ella regenta un burdel en compañía de dos de sus discípulas y procura facilitar encuentros furtivos.

En Ecuador usamos un término muy fuerte para referirnos a este tipo de rufián (es una palabra que empieza con "ca" y termina con "brón"): es quien trafica con las prostitutas Lo curioso es que no se utiliza la palabra disponible de proxeneta, porque el escucharla pudiera considerarse como un cultismo o una innecesaria presunción. Dice el diccionario que proxeneta es una voz que viene del latín, con el sentido de mediador, intermediario o comisionista; que es justamente el oficio del rufián en referencia. Ya que estamos en esto de las etimologías, encuentro también en el DRAE que rufián viene del italiano "ruffiano", y este, a su vez, del latín "rufus", que quiere decir rubio o pelirrojo, por alusión a la costumbre de las meretrices romanas de adornarse con pelucas rubias o de ese color...

Yo me temo que cuando se usa en los medios político-administrativos la palabra alcahuetear, lo que se quiere decir es "socapar", verbo que en Ecuador quiere decir encubrir (nótese que se trata de un ecuatorianismo, aunque parece que también es usado en Bolivia). Es probable que no se utilice el verbo "encubrir", y se lo haga con intención, pues este verbo sólo denota cubrir, tapar o pasar por alto. No implica en forma clara, sea directa o indirectamente, la participación de quien propicia, estimula o promueve una acción ilícita. O de quien, como dice la Academia, concierta o facilita
, además, ese tipo de actos o callados acuerdos.

Existen diversas clases de actividades ilícitas e inmorales, aunque muchas de ellas no sólo requieren de autores; estas serían imposibles de consumarse si no se dispusiera, además, de los infaltables "cómplices y encubridores". Son quienes actúan como profesionales en el lucrativo negocio de hacer la vista gorda, para así participar de unos beneficios. Son los especialistas en encubrir o en "socapar".

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29 marzo 2017

Tránsito de la gallina ciega

Hoy quisiera contarles un cuento, o algo así… Algo que no todos saben y que he querido llamar "El cuento de la gallina ciega". Pero que no es un cuento -ustedes me han de decir-, que aquello de la gallina invidente es un juego, con el que nos entreteníamos cuando éramos niños, y que consistía en vendar los ojos a uno de los participantes hasta que encuentre a uno de los demás miembros de la citada entretención, quien -una vez descubierto e identificado- pasaba, a su turno, a desempeñar la tarea de quien antes lo encontró.

Gallinita, gallinita, ¿qué se te ha perdido?
Una aguja y un dedal en el medio del pajar,
Date tres vueltas, gallinita, y los encontrarás.

Mi cuento se trata de una larva que se convierte en escarabajo. El proceso le toma, -cáiganse de espaldas-, entre tres y cuatro años! A la larva la conocen en otras latitudes como "nixticuil", "anoxia villosa", "melolontha", gusano blanco de tierra y... (ustedes creo que ya lo han de haber adivinado): gallinita ciega. La larva destruye grandes extensiones de cultivos, es difícil detener los estragos de su voraz apetito. La conocen en la región interandina del Ecuador con una palabra quichua; le llaman "cuzo" o "cusso". Pero, como cuento, este orondo gusano se convierte en un coleóptero, en un diminuto escarabajo. Ya, en ese estado, sólo vive unos pocos días y de pronto aparece muerto por todas partes. Es el "catzo" de nuestro país.

Yo prefiero llamarlos cuzo y catzo, así con zeta. Esto, a pesar de que estoy advertido que no existe la zeta en nuestra lengua vernácula. Pero así lo hago, porque algo interior me dice que así escritas reflejan su sonido en mejor manera. Sin embargo, dice un conocido especialista en estos temas, que él sugiere utilizar la doble ese (ss), pues: "la doble consonante sirve para señalar la articulación sonora alveolar silbante, como la z en durazno, la segunda de sesgo, o -pasando al inglés- como la z de dizzy, o en francés, la s sencilla de poison". Lo cierto es que yo doy preferencia a la zeta exactamente por el mismo motivo.

El cuzo es un gusano gordo en forma de "C" que llega a alcanzar unos cuatro centímetros. Aparece en épocas lluviosas (alrededor de otoño y primavera), que es cuando se lo puede ver junto al resultado de su perniciosa acción. La larva destroza el pasto en aquellos sitios donde se ha tratado de mantenerlo corto y bien cuidado: así, dan testimonio de sus aviesos merodeos, los parques y los campos de un juego tormentoso y elusivo que yo practico de tarde en tarde: el ceremonioso (aunque un tanto humilde) jueguito del golf.

Basta con rozar la yerba con uno de los palos, para que -en la huella que el artilugio deja- asomen, como por arte de birlibirloque, una buena media docena de estos intrusos dispuestos a lucir su parsimonia y babosa catadura. Me dicen quienes saben de culinarios menesteres, que hay quienes los llevan al sartén y se sirven con ansiosa fruición. Y claro, se los comen también en estado de escarabajo; que es cuando, según lo testimonian ciertos golosos comensales, se convierten en más crocantes, y cuando su estrambótica ingesta se transforma en exótica pasión... No puedo imaginarme: escabeche de cuzos, o "malanuevas" (así llaman a los escarabajos en el Azuay) a la termidor!

Pero hay algo más, y casi me olvido: existe un ave nocturna de mediano tamaño a la que llaman también gallinita ciega, se trata de los engañapastores, añaperos, chotacabras o chupacabras (chotar es un verbo en desuso que quiere decir mamar); ave que la gente supersticiosa del campo cree que chupa por las noches la leche de las cabras. No sería raro que esta gallina ciega (el chotacabras) se alimente de esas otras (los gusanos blancos de tierra), que se han dado a destruir el pasto y otros tipos de plantaciones...

El gusano blanco es una plaga que ocasiona terribles daños en el césped. La larva se alimenta de las raíces del pasto y su mera presencia provoca el acercamiento de pájaros y roedores que amplifican los perjuicios provocados. En resumen, un ciclo interminable, un "cuento de nunca acabar". Como aquél del chupacabras!

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25 marzo 2017

Chivos expiatorios

... “8 Sorteará los dos machos cabríos: uno para el Señor y otro para Azazel. 9 Tomará el que haya tocado en suerte al Señor y lo ofrecerá en sacrificio expiatorio.” Sagrada Biblia. Levítico, 16.8.

El Levítico es el tercero de los cinco libros del Pentateuco, llamados también libros de Moisés. Aunque aquellos son atribuidos a este profeta hebreo, es evidente que él sólo dirigió su escritura (se supone que nadie está en condición de narrar su propio fallecimiento). En cuanto a su extraño nombre sólo quiere decir "acerca de los levitas"; que, como se sabe, no eran sino ciertos sacerdotes que eran escogidos de la tribu de Levi, o Leví, y que estaban encargados de supervisar, normar y organizar el culto entre los practicantes del judaísmo.

El Levítico es tal vez el menos leído o consultado de los textos bíblicos, habla de temas relacionados con la tradición litúrgica judía, de las ceremonias religiosas y otros temas morales que no tienen relevancia para los que no son judíos. Se habla ahí, por ejemplo, de lo relacionado con la forma como los judíos debían realizar los sacrificios. En él se menciona por primera vez un rito que ha dado lugar a varias expresiones, como "ángel caído", "víctima propiciatoria" o "chivo expiatorio"; que no tienen otro significado que el de sugerir la existencia de alguien inocente que es acusado de ser el culpable en una determinada circunstancia. Así, este se convierte en la víctima propiciatoria o en la "cabeza de turco".

No estoy seguro de que en inglés se use esa expresión, "cabeza de turco", sea su traducción o algo parecido. Lo que sí he escuchado utilizar, con idéntico sentido, es aquello de "fall guy" (era el título de una vieja serie de televisión) en referencia a quien es agarrado como víctima y "cae" detenido, sin que sea en realidad culpable ni que exista aparente motivo. Lo que también se usa es la expresión "scapegoat", idéntica a la de chivo expiatorio, con relación al macho cabrío que se menciona en el epígrafe inicial, y relacionado con el rito judío.

Históricamente, y por tradición, pocas culturas son tan religiosas como lo es la del pueblo judío. Es notorio su celo y respeto por las distintas manifestaciones litúrgicas y por el rito ceremonial. Sin embargo, de vez en cuando el pueblo judío habría transigido ante la concupiscencia y la tentación (seres humanos y falibles al fin); ahí es cuando han surgido líderes y profetas que les recuerdan que deben retornar al camino recto y adorar a un solo dios. Estos conductores les predican que no deben rendirse ante otros dioses; y les reconvienen, entre otras cosas, cuando relajan sus costumbres o incurren en la llamada "fornicación".

Esta última es una curiosa y, quizá, un tanto olvidada palabra. Por ello, me pareció que podía ser interesante averiguar su etimología y sentido. ¿Por qué se dice así y qué es lo que significa "fornicar"?... He descubierto que el verbo viene de una palabra latina, "fornix", que quiere decir bóveda, que es el elemento arquitectónico que se encuentra en arquerías o portales. Tal parece que esos edificios eran los lugares escogidos -en el mundo romano- por las "mujeres de la vida" que desde tiempos inmemoriales se han dedicado a tareas de comercio carnal. Con el tiempo estos lugares abovedados o arcadas fueron asociadas con los burdeles. En cuanto a la palabra fornicar, su sentido se relacionó con el de ayuntamiento o cópula carnal fuera de matrimonio.

Esas prostitutas estaban relacionadas con la esclavitud y, por lo mismo, con las castas inferiores de la sociedad. Su actividad se efectuaba con múltiples clientes y era tan breve como instantánea. En Grecia se las conocía con el término "pornai" que más tarde daría origen a la palabra "pornografía". En cuanto a la actividad de hacerlo con menos clientes y estar disponible por mayor tiempo, ésta estaba asignada a las hetairas, mujeres más refinadas y que ofrecían otros tipos de entretención; eran verdaderas "escorts", geishas o damas de compañía.

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23 marzo 2017

Uvas, vinos y varietales

Nada tan sencillo como tomar una copa de vino. Nada tan complejo, sin embargo, en saber cómo plantar unos viñedos, cosechar unas uvas y tratar unos zumos para luego mezclarlos. Esto de combinar cepas, poco a poco se ha convertido en una ciencia, cuyos secretos ya no son del dominio exclusivo de unos pocos. Así, es inevitable tomar y saborear un buen vino y no hablar de sus componentes y de sus distintivas características.

Esto fue lo que nos pasó en un almuerzo entre amigos el otro día, cuando uno de los asistentes decidió brindar una botella de un delicioso Carmenere (se pronuncia Carmenier). No sé si muchos sepan que el Carmenere no es chileno en origen, está hecho con una uva que era muy utilizada en Burdeos y que es muy parecida a la del Merlot. De hecho, cuando yo iba a Chile la llamaban "Merlot Peumal". Lo que sucede es que hace ciento cincuenta años hubo Europa una plaga conocida como "phylloxera" que destruyó muchos viñedos, algunos de los cuales -por rara y feliz coincidencia- sobrevivieron en el Nuevo Mundo.

Por lo que me han contado, Carmenere viene de carmín y no se refiere ni al color del vino que produce, ni al color de la uva, sino al color que toman las hojas del viñedo antes de que la uva se encuentre lista para la cosecha. Es probable que su nombre original sea "Vidure" y que tampoco sea originaria del sur-occidente francés -la zona de Bordeaux-, sino que ya desde tiempo de los romanos parece que se la encontraba como una variedad autóctona en la península ibérica. Sin embargo, el Carmenere fue desde siempre una de las seis cepas utilizadas para los vinos de Bordeaux, siendo los otros: el Merlot, el Cabernet Sauvignon, el Cabernet Franc, el Petit Verdot y el Malbec.

Yo tiendo a asociar al Carmenere con Chile y al Malbec con los mejores vinos argentinos. Es más, a veces los confundo porque ambos son frutosos, en color son similares y ambos son bajos en taninos, no tienen la astringencia característica del Cabernet Sauvignon. Cuando digo que asocio el Malbec con los mejores argentinos, no digo que sea superior a otras variedades, pero creo que el Malbec argentino parece no tener competencia ni comparación.

Cuando decimos que un vino es Malbec, Merlot o Carmenere, no estamos diciendo que se haya utilizado ese tipo de uva exclusivamente. Dependiendo de la forma de certificación de cada país (o región, en algunos casos) decir que un vino es Pinot Noir o Chardonnay, por ejemplo, sólo quiere decir que su preponderancia supera un cierto porcentaje, a menos que la etiqueta anuncie que está elaborado sólo con uvas de una determinada variedad. Hay vinos, como los del sur-oriente francés (Cote du Rhone) donde, según he leído, se utilizan hasta dieciséis variedades distintas, aunque se privilegie el uso mínimo de alguno en forma particular. Ejemplo: se prefiere el Granache (Garnacha) para elaborar el Chateauneuf-du-Pape.

En Europa, por lo general, se mezclan algunas, y diferentes, variedades de uva, más específicamente: los caldos que se han elaborado. Este es un concepto utilizado para mejorar no sólo el sabor, sino para satisfacer las preferencias del consumidor (en esto consiste la comercialización). En el Nuevo Mundo (Argentina, Chile, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica) es más frecuente utilizar "varietales", es decir sólo la misma uva o la misma variedad cosechada en zonas o plantaciones ("states") distintas.

El Cabernet Sauvignon y el Merlot constituyen las variedades para vino tinto más utilizadas en el mundo, así como el Sauvignon Blanc y el Chardonnay lo son para la elaboración del vino blanco. Hay ciertas variedades que se emplean con preferencia en ciertos países; es el caso del Tempranillo o del Garnacha en España; del Sangiovese, el Nebbiolo o el Primitivo (Zinfadel) en Italia, el Shiraz en Australia, el Malbec en Argentina, y por ese orden...

La forma de la botella puede ser también una manera -aunque no definitiva- de identificar un tipo determinado de varietal. En Francia, por ejemplo, una botella de vino con cuello identifica a los vinos típicos de Bordeaux (Cabernet, Merlot, Sauvignon Blanc); mientras que una botella de perfil oblicuo (sin cuello) se asocia con los vinos de Burgundy (Borgoña) como son el Pinot Noir, el Beaujolais o el Chardonnay. Pero, no hay que dejarse confundir por la botella; para muestra de ejemplo, un sensacional vino del Penedés, el Mas La Plana, se disfraza de Borgoña pero es un inconfundible Cabernet Sauvignon.

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20 marzo 2017

Ñaños y ñañitos, panas y panitas

Dos de mis hermanos (de los de padre y madre) se dirigen a mí usando esa forma de prefijo que es bastante común, en el habla ecuatoriana, para dirigirse entre hermanos: el sustantivo "ñaño". En esto, yo no estoy muy seguro de si soy recíproco; aunque noto, por temporadas, que me dejo arrastrar por esa curiosa forma de llamarnos y cedo a eso de decirles ñaño: 'ñaño Mullo' (a mi hermano Luis Eduardo) y, aunque no con la misma frecuencia, 'ñaña Lolita' a mi otra hermana menor.

Hace un par de meses, mi hermano me preguntó que de dónde venía aquel término de ñaño y me hizo el comentario de que pronunciado tenía una mejor presentación. Ante su inquietud, no tardé en intuir que se trataba de una voz que, con seguridad, provenía del quichua, pero nunca sospeché que ya hubiera sido registrada en el diccionario de la Academia; y que este reconocimiento la Autoridad lo hacía, con varias acepciones, además de la de hermano. El DRAE reconoce los términos ñaño y ñaña, y establece que su etimología está relacionada con la voz quichua (o quechua) 'ñaña' que significa 'hermana de ella'.

Como referencia, es oportuno comentar los otros sentidos que señala el DRAE, los mismos que son: unido por amistad íntima; consentido, mimado en demasía; homosexual (en Panamá, como inclinado hacia individuos del mismo sexo); hermano (persona hija del mismo padre y de la misma madre); y finalmente, niño (forma esta última utilizada en el Perú). Es la penúltima acepción, sin embargo, la que tiene preponderante uso y aplicación. Sospecho que de ahí surgen otros apelativos como el aumentativo "ñañón", o como la referencia que se hace al amigo costeño a quien a veces se identifica en la serranía como "ñaño mono".

Con este antecedente, el de mi somera revisión del diccionario, contesté a mi hermano que sólo se trataba de una palabra quichua españolizada y, además, cambiada de género para el caso del masculino ya que no existía la palabra ñaño en quichua, únicamente la palabra ñaña. Le comenté, además, que para mi breve investigación había consultado el diccionario de ecuatorianismos, "El habla del Ecuador", de Carlos Joaquín Córdova. Fue en ese importante (imprescindible como dicen ahora) texto que encontré la siguiente información:

"En quichua la relación de hermana a hermana, lleva el nombre de ñaña; pero, la de hermana para el hermano es "pani" (eso sería una hermana para su hermano, su "pani", que no su ñaña). "En otras palabras, se dice ñaño sólo por analogía". "En quichua, hermano con respecto al hermano lleva el nombre de "huanqui"; en tanto que la relación de hermano respecto a la hermana se dice "turi". Termina su explicación Carlos Joaquín comentando lo siguiente: "La rica, sutil e ingeniosa nomenclatura quichua no tiene paralelo en nuestra lengua". Aclaro que la nota del paréntesis es de mi propia aportación.

Mi indagación no ha quedado allí. Me he topado con la interesante inquietud que desarrolla el mismo lingüista en el sentido de si otra voz, "pana", con el sentido de compinche, amigote, camarada o compañero, es también deformación del quichua "pani" (la hermana para el hermano) como ha quedado señalado. Para el distinguido lingüista "pana" significa hermandad grande, sugiere una confianza íntima, algo como un sentimiento fraternal. "El cambio vocálico en la sílaba final -complementa C. J. Córdova– no es cosa extraordinaria. De aquí que el origen de pana bien puede estar en la palabra quichua".

En estos días de contienda electoral y confrontación política, tal parece que se han enojado ciertos ñaños, panas o compadres. Extraña que estos amigos de antaño no quieran prolongar ya la relación que tenían cuando compartían sus preferencias e identidades. Cuando escucho estos sustantivos coloquiales no puedo dejar de pensar en otro que no recogen los diccionarios, uno que parece que también escapó a la portentosa erudición del autor que he mencionado; me refiero a la voz "adúo", término que probablemente tiene una explicación más simple de lo imaginado. Proviene tal vez de la expresión "entre dos" o "a dúo", con lo que se sugiere una amistad muy cercana, única, indisoluble y entrañable.

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17 marzo 2017

Algo más de las aviadoras

Me gustaría concluir mis reflexiones respecto a por qué no existen suficientes vocaciones femeninas en el mundo del pilotaje aeronáutico, con ciertos comentarios relacionados con mi propia experiencia personal: esto es, mis vuelos como comandante acompañado de copilotos mujeres en una aerolínea europea: Air Atlanta, a veces conocida como Air Atlanta Icelandic.

Ya me había retirado de vuelo -por límite de edad- cuando un día respondieron a una aplicación laboral que ya casi había olvidado y me invitaron a Boston para asistir a una entrevista de trabajo. Se trataba de Air Atlanta. Me explicaron que la misma era una empresa islandesa que hacía ACMI o "wet lease" (ACMI es un acrónimo, significa "aircraft, crew, maintenance and insurance"), es decir que se encargaba de proveer aviones con tripulación, mantenimiento y seguro a otras líneas aéreas que estaban cortas de aeronaves. Air Atlanta realmente daba este servicio, en esos días, a una sola empresa aérea: Saudia, la aerolínea de Arabia Saudita.

Air Atlanta arrendaba alrededor de dieciocho Boeing 747-400 a Saudía; de ahí la enorme demanda que tenía de pilotos. Los vuelos eran programados para atender los viajes de peregrinación a La Meca y Medina, para así satisfacer la aspiración (y mandamiento religioso) del mundo musulmán. Son los vuelos llamados "umrah" (peregrinación corta) y "hajj" (el viaje de una vez en la vida o peregrinación tradicional). Los pilotos extranjeros éramos  contratados con la modalidad de "free lance", lo que equivale a decir: de acuerdo a nuestra propia disponibilidad y en atención a los requerimientos de la compañía. Esas "romerías" estaban programadas por nueve meses en el año, aunque AAI nos necesitaba por seis. Trabajaríamos la mitad del año... Sonaba bien, parecía interesante!

AAI era una aerolínea que pertenecía a Islandia, aunque no volaba con base en su capital, Reikiavik, sino en Jeddah, junto al Mar Rojo. Había en la empresa una mentalidad un tanto particular. El insular desconfía del extranjero, se atrinchera en forma natural y es receloso de lo continental. Esto se manifestaba en mi nueva aerolínea con una clara e inconveniente división en el estatus laboral de sus pilotos: había un grupo de islandeses sindicalizados (no pasaban de cien), había otro de islandeses no asociados y un tercero (la casta de "los intocables") que estaba conformado por nosotros, los pilotos extranjeros o expatriados.

El sistema de promoción profesional era sumamente rápido en Air Atlanta (probablemente esto de debía a la alta demanda comercial de la aerolínea y también a la alta rotación de los pilotos extranjeros, debido a su edad). Esto se expresaba en un bajo nivel de experiencia profesional en los pilotos nacionales, muchos de los cuales habían sido pescadores, convertidos en aviadores.

Pero... "a la vejez, viruelas". ¡Quién iba a pensarlo! Ahí, por primera vez, tuve la oportunidad de volar con mujeres piloto. Había seis chicas que ejercían como copilotos. Era fácil adivinar que nos habían asignado un copiloto femenino: el apellido de los islandeses se forma con el primer nombre del padre y termina en "son" (hijo) en el caso de los varones y en "dóttir" (hija) en el de las mujeres. Siempre me impresionó el nivel profesional que exhibían esas aviadoras. Como estaban conscientes de que podían estar sujetas a nuestra evaluación y escrutinio, hacían siempre un trabajo meticuloso y muy ordenado.

Pero algo había de peculiar en esas chicas, y era la forma como -debido a las restricciones del código de vestimenta islámico- portaban su uniforme de piloto. Ellas estaban obligadas a esconder su cabello (un tabú en las mujeres árabes) con una gorra que hacía de velo, el que se había diseñado para que cumplieran con ese protocolo. Además, y como es conocido, el uniforme de las mujeres piloto tiene todavía una impronta masculina que se deriva de la tradición militar.

Resulta inaudito que en un país liberal como Francia recién se haya derogado -hace tan sólo cuatro años- una ley de 1800 que no permitía a las mujeres usar pantalón y que obligaba a quienes "deseaban vestirse como hombres" a obtener con antelación una justificada autorización… Quizá vaya siendo hora de que los uniformes femeninos de piloto tengan también su propia identidad.

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