“Hay libros que deben ser saboreados; otros devorados; y, unos pocos, masticados y digeridos: unos deben ser leídos en parte; otros con curiosidad; y, unos pocos, en su totalidad, con diligencia y atención”. Sir Francis Bacon (1561 - 1626).
Dice Wikipedia que Finnegans Wake es una novela cómica del autor irlandés James Joyce. Yo diría –a juzgar por la desazón que crea en sus lectores– que parece, más bien, tener mucho de esperpéntica, sobre todo si revisamos los extraños recursos que emplea. FW parecería estar escrita en un inglés deformado; utiliza voces que resultan de giros basados en varios idiomas o palabras inventadas que pueden extenderse por un renglón y medio; más que un relato parece un calambur destinado a fastidiar. Borges la había llamado “una concatenación de retruécanos cometidos en inglés onírico”, dada su ausente secuencia lineal y texto impenetrable.
Lo anterior parecería no importar a quienes dicen haberla entendido. Dicen que vuelven a ella para efectuar inéditos descubrimientos. Ponderan su lectura, están persuadidos de que constituye una obra maestra y de que es la novela más sabia, entretenida y fascinante que hubieran encontrado. La consideran una obra erudita a la que hallan, cada vez, nuevas y sorprendentes vetas que encierran frescas e inusitadas epifanías. No parece importarles su lenguaje retorcido, o el tratamiento erudito de temas que no están relacionados.
Caí en Finnegans Wake mientras indagaba acerca de un escritor argentino llamado Ricardo Piglia. Había leído unos de sus libros; pero, al no ubicarlo, sospeché que lo habría hecho en versión digital. Accedí a su Antología Personal y me topé con una referencia a la obra que hoy tratamos. De ese modo, conocí de su trama y estructura, y advertí que se trataba de una obra experimental. Nunca esperé encontrar tanta información relacionada con su contenido e inspirada en valiosas recomendaciones en cuanto a cómo leerla. Sorprende la sugerencia de hacerlo en voz alta, o escucharla en un audiolibro que sea relatado con acento irlandés…
Al indagar por el sentido de Wake en el título, encontré que pudiera tener diversos significados, a juzgar por el gusto de Joyce por los juegos de palabras y el uso de distintos idiomas. He aquí los principales: funeral: en referencia a una balada llamada "Finnegan's Wake", que cuenta de un albañil borracho que cae de un andamio y es dado por muerto; en medio del sepelio, le salpican con whisky, y vuelve a la vida. Despertar: en inglés el sentido del verbo "to wake" (un llamado a la sociedad); también significa estela, la huella que deja un barco a su paso (conectaría con el concepto de Giambattista Vico, de que la historia es cíclica y siempre deja rastro). Algunos consideran que la estructura del libro gira en torno a su obra Principios de ciencia nueva. Al escribir Finnegans sin apóstrofe, Joyce habría hecho un guiño gramatical pluralizando el apellido. Lo anterior no incluye la traducción que Piglia da a Wake que, en su opinión, significaría isla, refiriéndose a Irlanda.
Antes de continuar debo hacer una breve aclaración (¿confesión?): de James Joyce solo he leído, hasta aquí, su Ulises (una parodia del otro Ulises, el de la Odisea de Homero); libro este (el Ulises) que no creo que lo vuelva a repetir (me tomó todas unas vacaciones familiares seguir su guion). Siempre lo he llamado El libro azul, prefiero considerarlo también otra obra experimental que influyó en gran parte de los literatos del siglo pasado. Respecto a sus demás obras, había querido dejar pasar algo de tiempo antes de revisar dos de sus primeras novelas: Dublineses y Retrato del artista adolescente (una novela de carácter autobiográfico).
Finnegans Wake, es supuestamente un libro difícil de leer. Por lo mismo, leerlo en una traducción arbitraria –aunque solo sirva como referencia–, resultaría inauténtico y una lamentable pérdida de tiempo. Lo ideal sería leerlo sin apresurarse, saboreándolo y con paciencia. Se nos recomienda ayudarnos con una de las cuatro guías que existen (tampoco se sabe si estas han sido traducidas al español); una es: Joyce's Book of the Dark: Finnegans Wake; y otra más: A Skeleton Key to Finnegans Wake: Unlocking James Joyce's Masterwork.
Lo cierto es que no he leído todavía la novela; no sé tampoco si lo haré. A Joyce le tomó 16 años escribir y revisar el monumental acertijo. Si ello equivale a unos 6.000 días de trabajo, implica que avanzó a un promedio de una página por cada diez días (la obra tiene 600 páginas). Si me decidiera por esa aventura, ese sería mi humilde homenaje para quien mucho aportó a la innovación de la escritura moderna. Dicen que Finnegans Wake, más que eso, una lectura, es como dejarse llevar por un río para disfrutar del cambiante flujo y del inagotable paisaje. Con un propósito así, ¿quién querría reclamar por el argumento?... ¡Trataremos pues de disfrutar del viaje!


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