19 diciembre 2025

Elegante, silencioso y ágil, pero… *

A principios de los 60 surgió un avión inglés de llamativo diseño que el mundo de la aeronáutica vislumbró que podía superar al Boeing 707. No solo era más elegante, silencioso y rápido; sus motores eran más poderosos y, siendo sus alas más limpias, podía operar sin restricción en pistas cortas de altura, como Nairobi, Addis Abeba o Nepal. Era el Vickers-Amstrongs VC-10; que quizá nació demasiado tarde. Hace pocas semanas la revista AeroTime publicó un artículo conmemorativo; me he permitido traducir su contenido y reeditar un par de comentarios al mismo. Después de ello, ensayo un resumen de las razones para su prematura defunción operacional:
“Al final de los 60, la industria británica se enfrentó a un desafío. BOAC necesitaba un avión de largo alcance para servir ciertas rutas de Asia y Africa –lugares de altura, pistas cortas de alta temperatura– donde los jets batallaban. Vickers-Amstrongs respondió con el VC-10 en 1962. A diferencia de su rival americano, el B-707, fue construido a propósito para estas condiciones. Sus 4 motores Rolls-Royce Conway estaban instalados en una cola alta en forma de T. Esto le daba al VC-10 un desempeño sin igual en pistas cortas y le permitía efectuar aproximaciones más ecarpadas y silenciosas: un considerable contraste con el 707, con motores montados en el ala que requerían pistas más largas.
La ubicación de los motores le daba una crucial ventaja: una cabina muy silenciosa. Los pasajeros disfrutaban de una comodidad sin precedentes, sin sentir vibración y podían conversar a volumen normal. Las alas del VC-10 también estaban situadas más atrás, creando un vuelo más tranquilo en turbulencia que el B-707 o el Il-62. Para cierto tipo de pista, el VC-10 no tenía rival. Podía despegar del aeropuerto de Nairobi con toda su capacidad, algo que el B-707 no podía igualar. El Il-62, aunque con similar posición de motores, llegó después y sin la aerodinámica del VC-10.
Los pilotos adoraban su versatilidad, lo llamaban “un avión para caballeros”. Sus poderosos motores y el avanzado diseño de sus alas, lo hacían muy ágil para su tamaño. Aunque solo se construyeron 54, comparado con los más de 1.000 707’s, probó que la ingeniería británica podía crear algo especial. Priorizó la gracia sobre la producción en masa”.
Comentarios: El VC-10 fue un avión formidable, un adelantado a su tiempo en muchas maneras, los problemas de BOAC tuvieron que ver con la inoportunidad del mercado y la competencia de otras aerolíneas. A pesar de ello, permanece como un apreciado ícono de la historia de la aviación, admirado por su ingeniería y elegancia. Maravilloso saber que quienes lo volaron lo recuerdan con cariño, manteniendo viva su heredad para las futuras generaciones.
El VC-10 tenía un excelente diseño, pero con esos motores posteriores, el avión tenía problemas. Limitaba la extensión del fuselaje hacia adelante del ala, necesitando un conjunto de cola más grande con una mala distribución de carga. Ahí es donde estaba la utilidad que el VC-10 no producía. Es una pena: la potencia extra y el diseño limpio del ala pudo canjearse por más pasajeros o carga, pero no fue posible. Fue un fracaso comercial, a pesar de su técnica impresionante.
Resumen del inminente y eventual fracaso:
El fracaso se debió a una combinación de factores, incluyendo la competencia de otros aviones con menores costos de mantenimiento y mejor consumo de combustible, así como la preferencia de Rolls-Royce hacia el mercado americano. Las decisiones industriales y políticas del Reino Unido, en la década de 1960, también jugaron un papel importante. El siguiente es un resumen de esos factores, preparado con IA:
• Competencia del B-707: Este, fue un competidor formidable, lo que dificultó la comercialización del VC-10.
• Una normativa obligó a instalar un 'Gasper fan' para el aire A/C, esto aumentó el peso y los costes de mantenimiento. Cuando la normativa cambió, los aviones que utilizaban aire del compresor del motor se volvieron más competitivos.
• Rolls-Royce, que fabricaba los motores del VC-10, desvió su atención hacia motores para el mercado estadounidense.
• Las decisiones de política industrial y defensa del Reino Unido, en la década de 1960, también contribuyeron al declive de la industria de la aviación británica.
Nota final: Empecé a volar a fines de 1969, entonces no imaginé que llegaría a registrar 33.000 horas en mi bitácora. Poco se hablaba del cuidado por el medio ambiente o el precio del combustible. Pero las aerolíneas empezaban a preocuparse por su eficiencia. Ya no importaría tanto el glamour, había que sobrevivir y bajar los costos operacionales.


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16 diciembre 2025

Still Waiting at the Door

Es un programa de concursantes; se presentan, probando fortuna, improvisados cantantes. La cámara muestra los rostros del jurado: reflejan la callada expectativa de la audiencia. El lugar parece un adaptado escenario. Un hombre algo viejo sube al proscenio y toma el micrófono, no luce andrajoso pero se lo ve desastrado. Antes de cantar comenta su condición: se llama Ernesto, tiene 54 años, vive de la caridad ajena, duerme en las calles. Dice haber sido carpintero, se lastimó las manos y construyó su casa, educó a su hijo. Más tarde, este y su mujer lo abandonaron. No está por el dinero o la fama; quiere decirles con su romanza que todavía los quiere y que por siempre los estará esperando…

La canción es la historia de su vida; pero también una de las tonadas más conmovedoras que he escuchado en la mía. Los jueces y el público disimulan sus lágrimas: les ha ganado la emoción. Se me hace inevitable buscarla más tarde en el internet. Su letra está colmada de nostalgia. Se me hace perentorio conocer el título, revisar su letra, saber el nombre de sus autores. Hay una mezcla de tragedia y de bondad en la actuación del hombre. Es muy valiente si de veras es lo que dice ser: un vagabundo. La melodía es preciosa y formidable su interpretación. Quizá hay algo ahí que produce una extraña sensación: el movimiento de las manos del desaliñado personaje no coincide con el ritmo de la tonada.

Escudriño en los medios para satisfacer mi curiosidad. Quiero saber si hay otras versiones o quién pudo ser el intérprete original. Lo que descubro me llena de confusión: “nadie la hizo, nadie la compuso ni la inventó. Tanto la música como la actuación fueron creadas con inteligencia artificial… No puede ser, me digo para mis adentros. Resisto a la impresión de sentirme engañado, pero debo reconocerlo: es una de las mejores melodías y más sensacionales actuaciones que jamás haya presenciado en mi vida. Ya no pienso en la historia, ni siquiera en lo que nos traerá el futuro; me dejo inspirar por el mensaje... Pienso en mi Negro querido, en Felipe, el hijo que en forma artera me arrebató la vida, el hijo que perdí… Entonces, también voy a la puerta de mi casa y me pongo a tararear, con lágrimas en los ojos, esa triste canción…

I built our home with bleeding hands
Laid each brick with love and plans
You were my light, my reason why
Now I just talk to an empty sky.
I'm still waiting at the door
Where your laughter lived before
Every night, I whisper low
Come back home, don't let me go
But silence is all I know.
You wore your cap, I fixed your tie
Watched you chase your dreams and fly
I gave you wings, I stayed behind
But now you're gone, and so is time.
I'm still waiting at the door
Where your footsteps touch the floor
Even pain begins to fade
But the love, it always stays
Still alone, still afraid.
I don't need much, just one more day
To hear you call, to hear you say
That I remember who you are
But wishes don't go that far.
So I sing here on this stage
Old and tired, full of ache
Not for gold, not for fame
Just to call out your name
Still waiting, still the same…

Entonces, trato de encontrar una traducción adaptada a nuestro idioma, por lástima todas tienen una impronta literal. Ninguna acoge el pausado ritmo de tan genial creación. Me resisto a aceptar que ella esté destinada, en forma irremisible, a que solo se la pueda cantar en inglés. Me propongo “devolver el favor”, hacer alguna vez lo posible e intentar una nueva versión… Hay en ella una frase que me atrapa: “Hasta el dolor se empieza a ir, pero el amor siempre permanece”.


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12 diciembre 2025

Santos como Dios manda *

 * Escrito por Arturo Pérez Reverte para Patente de Corso 

Entro a menudo en las librerías San Pablo de Sevilla y de Madrid. Me gusta comprar libros de Hans Küng para los amigos, echar un vistazo a las nuevas ediciones de la Biblia, repasar lo que hay de patrística y teología: cada cual tiene sus vicios más o menos confesables. Y el otro día me dio por mirar el expositor de estampitas. Y allí, entre los santos clásicos —san Francisco, santa Teresa, san Antonio—, me encontré con caras que no había visto nunca: muchachos con aire de alumnos aplicados, chicas de dulce sonrisa de catequesis, adolescentes en vaqueros. Son los nuevos santos y mártires modernos que la Iglesia lleva a los altares. Y en mi laica ignorancia, me quedé mirándolos con curiosa perplejidad. 

Háganse cargo: nací en 1951 y en el cole estudié Catecismo e Historia Sagrada, así que mi santoral aprendido se refiere básicamente a los santos de antes: los de parrilla, espada y fuego. Los que echaban a los leones. Soldados de Dios con un puntito de desafío en el suplicio, mártires de toda la vida, tipos y tipas duros, convencidos de que sufrir era su pasaporte a la eternidad. Ni ñoñerías, ni estampitas con sonrisas angelicales, ni mariconadas místicas: lo suyo era sudor, miedo, sangre y, a menudo, un sarcasmo final que desarmaba a sus verdugos. Santos, en fin, como Dios manda. Y la nómina resulta espectacular. 

San Lorenzo es uno de los clásicos. Diácono romano, condenado a morir asado en una parrilla: carbones encendidos, olor a carne quemada, los legionarios tronchándose de risa, y el pavo todavía encuentra fuerza para escupirles la frase inmortal: «Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho». No hay fe que explique tanta insolencia. A eso llamamos carácter. Como el de san Sebastián, que posa con otro estilo, más blandito, pero a quien no se puede reprochar falta de agallas: atado a un poste y aguantando flechazos con un par de huevos. 

Tampoco las señoras se quedan atrás. Ahí está santa Águeda: hermosa, cristiana y obstinada. Le arrancan los pechos y ella sale en las estampas presentando en bandeja su carne mutilada como tributo al cielo. O santa Cecilia:. el verdugo era torpe de narices, y la chavala agonizó tres días con el cuello abierto, cantando himnos como Shakira. Y volviendo a los tíos, ahí está san Bartolomé: desollado como conejo, aguantó rezando hasta el final. Aunque para santos provocadores, san Cipriano: al ir a rebanarle el gaznate, dio al verdugo una bolsa de monedas para que hiciera bien el trabajo. Pocas muertes tan romanas como ésa. Tan profesionales. 

Y es que así eran los santos de antes: héroes de lo invisible. Sufrían con esa mezcla de valor y chulería que los hizo eternos. Nada que ver con los santos de ahora, que suelen ser monjitas buenas, jovenzuelos que obedecían a sus padres, muchachas que ayudaban en las tareas del hogar, criaturas devotas de la catequesis. Nada que reprochar; la fe y la inocencia son siempre dignas de respeto. Pero la comparación es inevitable. Ahí tenemos, por ejemplo, a Carlo Acutis, adolescente italiano muerto en 2006, beatificado por su vida ejemplar y su devoción al rosario y la Eucaristía. Buen chico, amante de la informática, generoso con los pobres, estudioso y obediente. La Iglesia lo propone como modelo para la juventud digital. 

Nada que objetar: su bondad es luminosa. Pero imaginen el descojono de un san Pedro, un san Pablo, un san Andrés, santos que eran carne de circo y patíbulo. Casi todos los de ahora son flores de pitiminí, ejemplos de obediencia, estudios y pureza de costumbres. Pasamos del macarra al monaguillo, del guerrero al muchacho aplicado, de la parrilla romana al cuarto de estudio. Aquellos tenían biografías como escritas por Homero: hierro, sangre, frases insolentes en la cara del verdugo. Las de ahora parecen redactadas por el tutor del colegio: «Era buen estudiante, respetuoso con sus padres, rezaba el rosario y ayudaba en casa». 

Tal es la cuestión. Porque uno, con sus pecados y cicatrices, se pregunta a quién confiará el alma cuando toque dársela a quien se la dio. Y francamente: si debo rezar y encomendarme a alguien, prefiero los clásicos de toda la vida como san Apapucio, obispo egipcio decapitado en tiempos de Diocleciano, o san Simeón Estilita, que estuvo treinta años subido a una columna aguantando sol, viento y lluvia, con dos cojones. Esos viejos caimanes eran los Clint Eastwood del dolor, gladiadores de Dios. Eran profesionales serios. ¿Cómo voy a confiar mi salvación a un niñato que ayudaba en las tareas de casa, aprobaba matemáticas, sabía manejar el PowerPoint de la parroquia y no tenía ni media hostia? 


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09 diciembre 2025

De avispas y avispones

Mi amigo el Efe, mejor conocido como ‘fernando-de-la torre-be’, es el famoso autor de La aerovía de la vida, un libro ya mundialmente conocido, en el que relata las peripecias y experiencias de su vida como aviador, piloto expatriado y viajero impenitente. He recordado su obra porque en ella, sin querer, Fernando nos da –en dos capítulos diferentes– dos distintos significados del mismo acrónimo, las iniciales W.A.S.P. (así con puntos seguidos). Hasta los profanos saben que eso de ‘wasp’, en idioma inglés, solo quiere decir avispa, sí ese pequeño insecto, apenas de más tamaño que la abeja, que aguijonea con resultados imprevistos.

WASP (ya sin los puntos, por comodidad) tendría –según mi colega– al menos dos acepciones. Una primera, y más conocida, quiere decir White, Anglo-Saxon, Protestant (Blanco, anglosajón y protestante), acrónimo usado para caracterizar al ciudadano típico y mayoritario en los Estados Unidos. La segunda tiene más bien una implicación aeronáutica, se la usó durante la Segunda Guerra para identificar a las mujeres piloto al servicio de la Fuerza Aérea (Women Airforce Service Pilots), esas valientes mujeres-piloto que debieron ser incorporadas ante la escasez de aviadores masculinos (no es que fueran pocos sino que eran insuficientes). Ellas fueron incorporadas para misiones de traslado o entrenamiento; efectuar vuelos de transporte o realizar vuelos de prueba.

WASP, en la primera acepción, puede tener un carácter clasista, o incluso racista. En efecto, su sola mención denota, y se refiere a, un grupo social dominante. El término habría sido acuñado por el sociólogo E. Digby Baltzell para describir a los estadounidenses protestantes blancos de ascendencia inglesa o del norte de Europa; por lo mismo, se refiere a los ‘americanos’ asociados con la clase alta y a grupos influyentes y privilegiados de la sociedad norteamericana. Por ello, en ocasiones, puede también ser utilizado en forma despectiva para referirse a un grupo con pretensiones de superioridad. No obstante, y como siempre pasa, el acrónimo también es usado para nombrar elementos de tecnología y hasta para reconocer a una banda musical…

Fue justamente con esta intención que se auto apellidó un grupo de rock que siempre utilizó esas siglas de manera ambigua. Se sugiere que fueron las iniciales de una frase aparecida en su primer álbum que decía: We are sexual perverts’ (Somos pervertidos sexuales). Al parecer, esto nunca fue negado ni aclarado; sobre todo hoy con aquello de lo conocido como ‘políticamente correcto’. La banda nació en los 80, su estilo siempre fue pesado e impactante, sus integrantes exhibían atuendos irreverentes y agresivos. A pesar de que su integración fue cambiando con el tiempo, ellos han mantenido su estilo y el atractivo que producen en sus fanáticos.

No siempre se llamaron así; al principio (1982), los conocían como Sister (Hermana), pero desde siempre anduvieron buscando un nombre algo más pegajoso (o pinchante). El apodo habría surgido cuando uno de los integrantes se enfrentó una mañana con un ‘asaltante con alas’, habría empujado con el zapato una hoja en el jardín y, de pronto, apareció un avispón que estaba debajo. “Mi instinto fue pisarle, antes de que quisiera volar y me picara”, dice. Entonces, luego de inspeccionarlo, se dio cuenta de que el insecto no estaba totalmente muerto; al observar el abdomen de la criatura, vio que todavía palpitaba enfurecida… Así entró a la casa con la idea del nombre.

De este modo, Wasp surgió como eso, como Avispa, pero fue la escritura ideada (las mayúsculas y puntos seguidos) la que dio al nombre ese tono medio enigmático. Ahora, ya con el asunto solucionado, solo tenían que dedicarse a tocar rock y tratar de evadir la ‘punzante’ pregunta: “¿Cuál es el significado de W.A.S.P.?... 

Aunque la frase ya quedó grabada en el álbum, W.A.S.P. ha preferido ofrecer otras respuestas, desde el siniestro “We Are Satan’s People” (Somos Gente del Demonio), hasta el pretencioso “We Are So Powerful” (Somos Tan Poderosos), o ”We are so perfect” (Somos Tan Perfectos). Pasado el tiempo, aquello se ha rodeado de misterio, quedando abierto a cualquier interpretación antojadiza. Sus integrantes siempre han dado una respuesta evasiva. El mismo líder y vocalista del grupo, Blackie Lawless –en inglés, el apellido significa ‘sin ley’– una vez había contestado: “We Ain’t Sure, Pal” (No estamos seguros, compadre)… Como se ve, hay furiosos avispones que prefieren no picar; hay otros, en cambio, que son inocuos pero prefieren darse de ‘avispados’: cuando pierden o se equivocan dicen que han efectuado una “jugada maestra”, son incapaces de aceptar su derrota o reconocer que cometieron un error… Ya volveremos sobre aquello.


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05 diciembre 2025

La humildad de los soberbios

Ahí estaba él; lucía jocundo y risueño. Se sentía importante. No sé por qué apellidos como el suyo me recuerdan un viejo barrio de mi niñez, y me dicen que ‘de la Cuadra’ o ‘de las Casas’ fueron quizá formas de apellidar a ciertos individuos al reconocer su huérfana condición: aquellos inocentes expósitos que eran abandonados en los zaguanes de las casas, los portones de los conventos o los pretiles de las iglesias… 

Como muchos esa noche –y siendo él uno de sus probables inspiradores–, parecía persuadido del triunfo del Sí, de que se aproximaba su momento de personal apoteosis, su hora más gloriosa. Lejos estaba de imaginar, ubicado ahí, en el plató de un canal de televisión –al que había ido para presumir de su probable éxito–, que pronto se revelaría un inesperado revés: la sorpresiva derrota del gobierno en la consulta propuesta y que había sido sometida a consideración del pueblo. Parecía convencido de que esa propuesta arrasaría. Él, como los demás altos funcionarios, no solo compartían tan sesgada visión: descartaban cualquier otra opinión que pudiera sugerir una alternativa distinta. 

Es que… ¿cómo entender que la gente querría más seguridad pero votaría contra la presencia de bases extranjeras? ¿Cómo entender que estaba cansada de los partidos, pero apostaría por que se los siga financiando?... O que aborrecía a la Asamblea y sus actores, pero preferiría no reducir sus escaños… O que no querría que vuelva el partido que una vez lo defraudó, pero escogería que subsista su constitución, aquel galimatías, aquel engendro jurídico… ¿Era pues lógico que un sesenta por ciento dijeran que no preferían lo propuesto a pesar de su íntimo convencimiento? ¿Qué ganaban ellos votando así? o ¿por qué lo hicieron? Y más grave aún: ¿acaso no sabían que si apoyaban la consulta, si es que votaban en afirmativo, le daban un golpe de gracia al alicaído populismo? 

Pero no y no, no y no; la gente dio su contundente y vinculante veredicto. Y, con ese mensaje, algo quiso decirle al gobierno. Para empezar, parece que receló que algo escondía la consulta o que, por lo menos, tenía como objetivo no expresar su real propósito. Aclararlo surgía como necesario y recomendable, pues el manejo de los dos más importantes temas –economía y seguridad– no había sido exitoso. En circunstancias así, lo que el gobierno realmente parecía buscar era fortalecer o consolidar sus fuentes de apoyo. Pero la gente lo intuyó y rechazó la propuesta. De golpe –en el criterio de esa misma gente– ya no debía interpretar la consulta como una simple indagación, porque ahora le parecía que su primordial intención habría sido la de promover la imagen y los difusos planes del gobierno. 

El pueblo pudiera no ser tan sabio; pero suele actuar en forma perspicaz. Y algo quiso advertirle al gobierno: “Desconfío de tu discurso; y no quiero que el resultado te favorezca, pues no estoy contento con tu gestión”. Quizá percibía que, a una vieja forma de fanatismo, hoy se había sumado otra nueva, y tan obcecada como aquella: la de quienes hoy idolatran a Noboa, y admiran su incierto liderazgo, algo carente de sustento… Y por ello el pueblo dijo que No. 

Se habría apoderado de la gente un recelo basado en la sospecha: era que la vieja costumbre de la falsa izquierda (esa que llegó a aborrecer), que consistía en la antojadiza interpretación de las leyes y el desprecio al debido proceso, también se había adueñado de las maneras del presidente y de sus colaboradores más cercanos. Era la persuasión de que alguien que no daba la cara no les había sabido comunicar sus verdaderos propósitos. Se esparcía así, como un rumor, la idea de que había una narrativa prefabricada y mañosa cuyo diseño y estructura, se venían publicitando desde las altas esferas del gobierno. Se recelaba que este, aprovechándose ahora de la coyuntura, había empezado a creer que se constituía en única alternativa –perenne e inamovible– para mucho tiempo más en el mando del país. 

Pero… interpretemos primero el voto negativo: no es que la gente quiso apoyar la postura de la Revolución Ciudadana; sino que, por el contrario: esa tienda política tuvo la sagacidad de ponerse del lado de la gente; porque pronto se dio cuenta e interpretó su malestar, cansancio y desilusión. Era, más bien, que la gente habría identificado en Noboa los mismos resabios autoritarios de aquel presidente a quien había perdido simpatía y aprendido a desconfiar… 

Hoy, Noboa se ha visto obligado a renovar su gabinete; deberá reemplazarlo con gente alejada de palacio, con más peso político y experiencia. Habrá de hacerlo, atendiendo a un clamor que tiene fuerza nacional; y habrá de integrarlo con gente de estatura, con personalidades probadas, y aplicando un más amplio equilibrio regional. 


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02 diciembre 2025

Buda y Marco Polo *

  * Tomado del post Thuk Je Che Tibet's (Facebook), el mismo que pudo haber sido copiado de un ensayo escrito por Rosalía C. Vofchuk, y publicado por el CONICET argentino en colaboración con la Universidad de Buenos Aires. Los he hallado por casualidad, luego de toparme yo mismo con el nombre de Sergamo Borgani (Sidarta Gautama, Buda) en el libro Los viajes de Marco Polo (Il Milione), cuando buscaba referencias relacionadas con ese curioso nombre...

“En la búsqueda de referencias al encuentro del Budismo con Occidente, el relato de Marco Polo adquiere enorme importancia: no sólo brinda información sobre fieles y monjes sino que contiene, aunque de una manera sintética, la primera biografía occidental de Buda. Su primer encuentro con el Budismo se produce en Cachemira, a cuyos habitantes atribuye ser los jefes de los idólatras de todo el mundo. Luego penetra en China por Sacion, en la provincia de Tangut. Los puntos más notables de su descripción se refieren a la sorprendente convivencia de idólatras, nestorianos y sarracenos y a la gran cantidad de abadías y monasterios llenos de ídolos a los que rinden homenaje. Miles de pinturas y manuscritos en tibetano, chino, etc., encontrados en las grutas de los mil Budas, dan testimonio de la rica y variada cultura de un pueblo tibetano, devoto del Budismo, que convivió con cristianos y musulmanes en un ámbito de paso obligado de las rutas comerciales de China a Occidente.

 

En el texto incluido en Navigationi et viaggi de G. B. Ramusio (Venecia, 1559) se agrega que los ídolos más grandes tienen 10 pies de altura y yacen tumbados, los más pequeños están detrás, casi como discípulos que los reverencian. Aunque no lo exprese, la postura de los grandes representa a Buda en el momento de su muerte (Parinirvana). En el capítulo CLV, Marco Polo se refiere a Ceylán y al pico donde, según los sarracenos, se halla el sepulcro de Adán y según los idólatras, el de Buda. Presenta allí su biografía de Buda, al que designa con el nombre de Sergamo Borgani, deformación de Sagamoni Burcan, nombre mongol de Buda, que corresponde a Shakyamuni Buda:

 

En suma esta breve biografía nos da los siguientes datos:

1. Sergamo era hijo de un rey.

2. Su característica más notable era el desprecio por la vida mundana.

3. El rey lo hace vivir en un palacio rodeado de placeres y aislado de todo contacto con el dolor.

4. Una salida del palacio y un encuentro fortuito con un muerto y un anciano echan por tierra los esfuerzos del rey.

5. Sergamo se aleja del palacio y pasa el resto de su vida en la montaña.

6. A su muerte, su padre, tras argumentar que Sergamo había muerto y renacido ochenta y cuatro veces, manda erigir una estatua para que su hijo sea honrado como un dios.

 

Frente a la versión de la vida de Buda conservada en textos en pali, la versión de Marco Polo muestra algunas inexactitudes, de las cuales sólo señalaremos las principales:

1) Según Marco Polo, Buda habría llevado en el palacio real una vida libre de todo pecado. La tradición, en cambio, relata la vida de Buda en el palacio como la de un hombre normal, que no se abstuvo de los placeres y que sólo renunció a ellos cuando partió para dedicarse a la búsqueda de la verdad. 

2) Buda salió tres o cuatro veces del palacio y no una sola como dice Marco Polo.

3) Buda tuvo tres o cuatro encuentros con un enfermo, un viejo, un muerto y un asceta y no dos, con un muerto y un anciano, como dice Marco Polo.

4) Buda salió solo y no en compañía de su padre como dice Marco Polo.

5) Buda salió en busca de la verdad y no de aquel que lo había creado y hecho para servirlo, como dice Marco Polo.

6) Buda no se dirigió a la montaña como dice Marco Polo, sino al bosque, que abandonó cuando halló su verdad, para predicarla recorriendo todo el norte de la India.

7) Buda tuvo muchísimas reencarnaciones bajo múltiples formas y no sólo ochenta y cuatro, como dice Marco Polo, todas bajo forma animal, menos la última bajo la forma de un dios.

 

La vida de Buda no transcurrió en Ceylán, como dice Polo, sino en la India continental. A pesar de estas inexactitudes, explicables por el hecho de que quizás recibió información oral y en un idioma que no comprendía perfectamente, Marco Polo tiene el gran mérito de haber sido el primer occidental que dio a conocer a Europa la vida de Buda”.


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