27 octubre 2026

Fiducias y fideicomisos

Acudo a Etimologías de Chile para averiguar el origen de “desahucio”. Intuyo que quizá no tenga una implicación puramente médica, la he oído desde mi niñez relacionada con el desalojo inmobiliario. Ya el DLE define el vocablo como: Acción y efecto de desahuciar (despedir a un inquilino), siendo sus sinónimos: desalojo o expulsión. Y esto es lo que encuentro: “La palabra ‘desahucio’ está formada con raíces latinas y significa ‘acción de despedir a un inquilino’. Sus componentes léxicos son: el prefijo dis- (divergencia, separación múltiple, de ahí el sufijo romance des- que indica inversión de la acción), fiduciare (circularidad), más el sufijo -io (relación, resultado). Por sus raíces latinas, se asocia con desahuciar, fiducia y también fideicomiso”, voces emparentadas con confianza. Esto querría decir, en la práctica, que se desaloja al arrendatario porque ha perdido la confianza del propietario.

Esto me lleva a indagar ese verbo conocido, aunque poco utilizado: “desahuciar”, cuyo principal uso es su participio: desahuciado. El mismo DLE contempla tres acepciones: 1.- Quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea (sinónimos: desesperanzar, desilusionar, desengañar, desesperar, desalentar, descorazonar. 2.- Dicho de un médico: Admitir que un enfermo no tiene posibilidad de curación. 3.- Dicho de un dueño o de un arrendador: Despedir al inquilino o arrendatario mediante una acción legal; son sus sinónimos –con este último sentido–: despedir, desalojar, expulsar, echar, arrojar, desarrendar.

Etimologías de Chile, por su parte, juega a “hacerse el sueco”, hace una curiosa digresión relacionada con la “validez” de esas indagaciones: “ciertas etimologías son válidas y otras populares”, dice. El hecho de que una palabra ya tenga historia, no impide que tiempo después se le dé el mismo o diferente significado. Según el DRAE la definición de “etimología popular” acepta la “interpretación espontánea que se da vulgarmente a una palabra relacionándola con otra de distinto origen”. Además, “válido” es un adjetivo que denota: “Recibido, creído, apreciado o estimado generalmente”; no significa que tiene que ser verdad, sino solo creído, apreciado o estimado, o como dicen los italianos: E se non è vero, è ben trovato! (y si no es verdad, ¡está bien cantado!).

Este 'trovato' (hallado o encontrado en italiano) se refiere a que algo para ser considerado como interesante (no se diga seductor) no solo tiene que ser cierto, sino bien expuesto, bien sustentado y, desde luego, bien contado… Se me ocurre el caso de las novelas, que no necesariamente deben tener un guion o argumento con un sustento real, sino que se requiere que posean una trama interesante… además de ser bien contadas. Esto parece suceder con el origen de las palabras: no solo deben tener una explicación fidedigna y coherente, sino que la exégesis respectiva debe ser interesante, y tener el carácter de lo bien expuesto y presentado. Con estos antecedentes, exploremos los términos contenidos en el título del artículo:

FIDUCIA: La palabra tiene la misma raíz latina que fideicomiso (fides = fe o confianza); “bona fides”, es el símbolo mismo de la integridad en la intención. La fiducia es ampliamente conocida en el mundo, tanto en el ámbito de las instituciones financieras como entre particulares, lo mismo que en el manejo de los recursos del Estado. Fiducia puede definirse como administración de bienes de terceros. Partiendo de que su fundamento es la confianza recíproca entre fiduciante y fiduciario, a través de ella se satisfacen muchas operaciones, tales como: actuar en condición de síndico o curador; obrar como agente de transferencia y registro de valores; ser depositario de sumas consignadas; administrar nóminas o patrimonios autónomos constituidos con fines de beneficencia; administrar fondos de pensiones y cesantías, etc.

Fiducia viene del latín fiducia, derivado de fides que, además de significar confianza, ya designaba lo que en Derecho se llamó fiducia, tipo jurídico creado y regulado por el Derecho romano, de donde más tarde se derivó el adjetivo fiduciarius (lo sometido a fiducia) y el verbo fiduciare (someter bienes a fiducia o, también, hipotecar).

FIDEICOMISO: La palabra proviene del latín fides = fe o confianza y de commissus = comisión o encargo; significa comisión o encargo de confianza. Es la manifestación del negocio fiduciario que se define como: “Negocio en virtud del cual, una persona natural o jurídica, de derecho público o privado, llamada fideicomitente, fiduciante o mandante, entrega bienes muebles, inmuebles o dinero, a otra persona, generalmente jurídica, de derecho público o privado, denominada fiduciario, fideicomisario o mandatario, para que administre o enajene y entregue los rendimientos de esa gestión a un tercero llamado beneficiario, con la salvedad de que este último puede ser el mismo fiduciante". Se trata de una antigua figura del Derecho romano. Se atribuye su fundación al Colegio de los Flámines (conjunto de sacerdotes), porque se le había encomendado vigilar el cumplimiento de un testamento.


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